PSNow!

Opinión

Battlefield 3 Premium a examen

Battlefield 3 Premium a examen

La importancia de hacer bien las cosas

Por Tulkor el 24/08/2012 | Discussion
       

Si por algo será recordada esta generación del videojuego, es por el inicio de una simbiosis entre las consolas e Internet que amplió las posibilidades de estas estaciones de entretenimiento de una manera exponencial. Y como cualquier hecho en esta vida, ha desatado consecuencias de todo tipo tanto para la industria, como para el propio usuario, que se ha visto engullido por unas ofertas jugables y unas exigencias del mercado para las que no siempre ha estado preparado.

Por un lado hemos podido gozar de la posibilidad de jugar online a cualquier título que se preste a ello, reduciendo las distancias físicas a nada y compartiendo momentos únicos con gente muchas veces desconocida, pero con la que hemos sido capaces de partirnos la cara y luchar codo con codo para lograr un mismo objetivo, un determinado fin. O también batirnos en cualquier duelo que se tercie, llevando nuestras habilidades a entrar en brega para evaluar todo nuestro potencial y así mejorar como jugador.

Pero la experiencia online no ha sido la única revolución y sobretodo no ha desatado las opiniones encontradas que se han producido en otros campos, como son el de las actualizaciones y parches, o los siempre controvertidos contenidos descargables. En el primero hemos presenciado las virtudes de arreglar al instante cualquier problema técnico que surja en nuestros juegos, pero también el abuso de ciertos estudios al usar al propio jugador como sujeto de prueba ante un producto no del todo acabado.

En el segundo nos encontramos seguramente ante la disyuntiva más importante de todas. Sí, quiero que mi título favorito se prolongue en el tiempo mediante contenido nuevo y de calidad, y que esto se traduzca en diversión, pero ¿hasta cuánto voy a tener que pagar por ello? ¿Qué condiciones me van a ofrecer? ¿Cuáles son las formas que empleará la distribuidora de turno? Precios abusivos, descargas gratuitas, contenidos ya incluidos en el propio disco y cuyo desbloqueo es necesario pagar, expansiones planificadas y con desarrollo posterior a la salida del juego, etc. Cientos son los casos acaecidos, las reacciones desatadas y las discusiones iniciadas en torno a este polémico tema.

En esta ocasión, el asunto que nos atañe es justamente uno de los nuevos elementos usados para hacer llegar al usuario todo un plan de contenido descargable adicional realizando un único pago adelantado. En concreto, con Battlefield 3 Premium y por un precio de 50€ tendremos acceso anticipado a las cinco expansiones prometidas, además de una serie de elementos exclusivos para el juego, preferencia a la hora de entrar en los servidores, eventos de doble experiencia, vídeos y manuales cada mes… Toda una retahíla de promesas y “ventajas” que pueden ser interesantes a primera vista, pero cuya aportación a la mejora de la experiencia de la comunidad global de usuarios está más que puesta en duda.

Y es que realmente la incorporación de este paquete de contenidos adicionales ya entró en escena de una manera tardía y en perjuicio de un determinado grupo de usuarios, ya que la primera expansión, Back to Karkand, saltó a la palestra sin que el sistema Premium estuviera puesto en marcha. Numerosos eran los rumores ya en aquel entonces de los planes de Electronic Arts de implantar esta práctica en Battlefield 3, pero dado el oscurantismo en torno a sus intenciones y la apremiante necesidad de contenido nuevo, muchos fueron los que desembolsaron 14’99€ por esta ampliación de mapas y armamento para el juego.

El problema surgió después. No es de recibo diseñar un plan de cinco expansiones y que éste se ponga en marcha entre la primera y la segunda, cuando ya se ha producido un dispendio previo. El conflicto cobra más importancia cuando al poseer Battlefield 3 Premium se sobrentiende que cierto gasto porcentual va destinado a volver a conseguir un contenido que ya se tiene, pues Back to Karkand evidentemente está incluido en este paquete de descargas propuesto posteriormente.

Sin embargo, lo más criticable de esta estrategia reside en la dicotomía que establece entre los usuarios, dividiéndolos claramente en dos grupos y afectando en ocasiones a la experiencia jugable. El ejemplo más claro podría referirse a una de las características antes nombradas, y esa es la prioridad al entrar en los servidores de los usuarios que se hagan con este conjunto de contenidos por delante de los jugadores que no, estableciendo una línea imaginaria y marcando a los miembros de la comunidad entre “gente muy importante” y “gente que no lo es tanto”.

De la misma manera ocurre con los eventos de doble experiencia, de nuevo exclusivos para los poseedores de Battlefield 3 Premium. Periodos de tiempo en los cuales sólo aquellos jugadores que han desembolsado esos 50€ podrán subir más fácilmente de nivel, tendiendo un puente de facilidades a estos usuarios y distorsionando de manera clara el conjunto de estadísticas que contiene este título y que a través de Battlelog tanta relevancia se le ha dado desde DICE.

Pero sin duda, el desagravio más importante en este campo se produce en las exclusividades temporales que van asociadas al desembarco de cada una de las expansiones. Esa lacra que tanto daño ha hecho a esta generación y por la que diferentes plataformas de hardware han desembolsado importantes cantidades de dinero, EA la usa una vez más para levantar muros de segregación entre su comunidad de jugadores.

¿Qué necesidad hay de establecer barreras al alterar las reglas de juego básicas con las que ofertar al usuario Battlefield 3 Premium? ¿Por qué se castiga al jugador que no quiere participar de este plan de contenidos descargables relegando en el tiempo la posibilidad de adquirir cada nueva expansión desde el primer día?

Obviando por un momento el error antes señalado de no presentar el paquete Premium antes de la salida de Back to Karkand, el simple hecho de que esta propuesta suponga un ahorro económico importante para todo aquel  que tenga clara su intención de hacerse con todas las expansiones, ya establece un atractivo suficiente como para no tener que recurrir a este sistema discriminatorio.

De hecho, la inclusión además de elementos exclusivos tales como camuflajes para armas y soldados o cuchillos estéticamente distintos a los normales, suponen un incentivo a la compra que no afecta en nada al propio juego y cuyo uso no perjudica en absoluto al jugador que no los posee. La inserción de estos objetos, que no sobrepasa de ser un detalle meramente estético, debería ser el camino a seguir en busca de la mejor oferta a la hora de promover este tipo de servicios. Sin pasar por encima de nadie, sin afectar al juego, sin discernir entre clases de usuarios.

No es necesario perjudicar al jugador que prefiere seleccionar el contenido uno por uno, en lugar de anticipar una compra de la que no está seguro de realizar. Battlefield 3 Premium debería ser únicamente el ahorro merecido de aquellos que depositan en DICE la confianza suficiente como para realizar un pago adelantado sobre un contenido que se desconoce en su mayor parte. En ningún caso un castigo para aquellos que no quieren más contenidos descargables, o que simplemente prefieren saber lo que compran antes de desembolsar una razonable cantidad de dinero por ello.

Esa simbiosis de la que hablábamos al principio entre las consolas e Internet tiene el potencial de hacer de nuestra afición algo mucho más rico y pleno. La clave sigue estando en el trato correcto al usuario, el respeto máximo a lo que se le ofrece y la manera en la que va a afectar cada aportación a su día a día. La importancia reside justamente en hacer bien las cosas.

Discusión

© 2005-2013 PSNow! - Todos los derechos reservados.