Análisis

LittleBigPlanet

Un mundo de ensueño hecho realidad.

por NEOBARON
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Media Molecule ha mantenido en vilo a miles de fans tras la presentación oficial de lo que sería su mayor obra en Marzo del 2007. Desde entonces, tanto poseedores como no poseedores de PlayStation 3 no podían mostrarse indiferentes. Algunos hablaban de obra maestra, otros de curiosidad mientras que otros pocos no estaban muy seguros de la mecánica del juego ni de lo que podría llegar a ofrecer. Por otro lado, los chicos de MM no paraban de inflar el hype diciendo una y otra vez que LBP era un juego por el que merecía la pena comprar una consola, y claro, tras haber oído eso tantas veces de otras compañías y ahogarse en el intento, no hacía sino generar más desconfianza.

Algunas veces, un juego en la cronología de las videoconsolas consigue trascender en el tiempo, aportar referencias a otras desarrolladoras y darle fuentes de las que beber y maravillar a todo el que se atreve a brindarle una oportunidad por igual. Pues bien, con la versión final de LBP en nuestras manos podemos asegurar que no sólo cumple estos objetivos, los supera, los engrandece y marca un punto de referencia en la historia del ocio electrónico.

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Veamos punto por punto el porqué de esta afirmación. Nada más comenzar se nos presenta a Sackboy, una especie de muñeco de trapo con vida propia que será nuestro compañero de aventuras. Ya desde el primer momento encandila y nos hace sacar más de una sonrisa la espléndida localización al castellano respetando los chistes y adaptándolos a nuestro idioma oficial. Para empezar, un pequeño aperitivo de la personalización del juego. Con un sistema de control sencillo podremos modificar la expresión de nuestro Sack, hacerle agitar los brazos o que mueva la cadera, y en el aspecto físico vestirlo, ponerle pelo, dientes, gafas o incluso bigote. Aunque como ya decimos, esto es solo el aperitivo.

Tras la pequeña introducción, nos situaremos en nuestra cápsula, lugar desde el que gestionaremos todo nuestro juego —por supuesto, también modificable a nuestro gusto—. Aquí tendremos acceso al planeta principal y a sus 2 lunas. Una para ver nuestro perfil y niveles o autores adorados y otra donde plasmaremos nuestras propias creaciones, algo que veremos con detalle un poco más adelante. En el planeta principal es donde jugaremos tanto al modo historia como al modo online —disponible únicamente tras superar los 3 primeros niveles del juego—. Durante nuestra travesía tendremos que ir recuperando objetos que alguien se ha quedado para sí y salvar el mundo de LBP. Nada más que una excusa para crear o personalizar nuestras propias obras a la vez que intentamos recolectar el mayor número de puntos para subir en el ranking mundial. El juego consta de 50 niveles repartidos a lo largo de 8 creativos mundos, como selvas, ciudades, islas o dojos ninjas entre los que se incluyen divertidos y originales minijuegos que tendremos que ir desbloqueando por nuestros propios méritos. Durante las fases se nos brindará la oportunidad de conducir todo tipo de vehículos, luchar contra impresionantes enemigos finales, conocer criaturas, descubrir secretos o resolver puzzles. Una curiosidad es que todo el juego ha sido creado con las mismas herramientas que una persona en su casa puede usar dentro de LBP, es decir, cualquiera de nosotros con la suficiente paciencia puede crear el mismo modo historia al completo. Incluso si no se tuviese conexión a Internet seguiría siendo una compra más que recomendable, ya que se aseguran muchísimas horas de diversión para un solo jugador. Encontrar todos los objetos ocultos o los minijuegos es una ardua tarea, sin contar la amplia longitud de cada nivel y la alta dificultad de muchos de ellos o lo maravilloso y creativo de sus mundos.

Una vez descubierto el modo online el juego adquiere otra dimensión. De hecho, cuesta analizarlo como un punto y aparte, porque los chicos de MM han conseguido que dicho modo se integre perfectamente con el juego principal. Cada vez que vayamos a seleccionar una fase veremos un pequeño icono con forma de Sackboy y un número. Eso nos indica cuanta gente hay jugando el nivel en ese momento, por lo que se nos da la oportunidad de jugar ese nivel de forma pública o privada. Es decir, si lo hacemos de forma pública entraremos automáticamente en un grupo de gente que esté en ese nivel, con un máximo de hasta 4 jugadores, siendo el primero que entró el anfitrión de la partida. Si alguien se va, todo el mundo tiene la oportunidad de seguirle hasta su cápsula y entrar sistemáticamente en las fases que él quiera. Al igual que si estamos jugando solos seremos el anfitrión de la partida, y si alguien va a entrar en el mismo nivel que estamos jugando tendremos que darle permiso para ello. Gracias a esto los minijuegos adquieren un nuevo nivel de diversión, y el modo historia expande aún más su duración ya que aparte de sabotear a otros jugadores o divertirnos con ellos, podemos colaborar para resolver puzzles específicos que pueden necesitar de 2, 3 o incluso los 4 Sackboys de una partida. Además, cuenta con una bandeja de mensajes privados —por ejemplo, alguien puede enviarnos un objeto exclusivo para que lo usemos—, un gestor de amigos para invitar a gente a nuestra sala o echarlos, un chat para escribir o un reportador de contenido ofensivo. Hay que remarcar la importancia de que todo esto está presente en todo momento en el juego, ya sea jugando al modo principal o a los niveles creados por otro usuario —o los nuestros propios—; creando realmente un juego social sin molestas pantallas de “login” y sin tener que estar cambiando de pantalla en cada momento. Un ejemplo que, sin duda, muchas compañías tendrán en cuenta de cara al futuro.

Y si nos cansamos del modo historia —harto difícil—, podemos ponernos a buscar niveles “guays”. En el mismo planeta donde vemos las fases principales aparecerán todas las fases creadas por los usuarios, de forma que podemos buscar una que nos resulte atrayente por su título o descripción —algo que puede comer bastante tiempo, ya que, a día de hoy, se supera el centenar con facilidad y sigue creciendo en número— o filtrarlas mediante etiquetas. Esto es, cada vez que terminemos un nivel creado por alguien, tenemos la oportunidad de darle una puntuación y un calificativo a elegir. Pues bien, esta etiqueta es la que después ayudará a cualquiera a filtrar los niveles, por ejemplo, si elegimos el filtro de “Emocionante” encontraremos todos los niveles que hayan sido calificados con dicho adjetivo. Para no resultar en un caos, cada nivel puede tener hasta 3 etiquetas distintas y así gozar de mayor variedad a la hora de encontrarlo. Una vez más, sólo con esto ya merece la pena el juego. En cualquier momento podemos echarnos una partidita rápida a un nivel que se haya creado y esté recién publicado, establecer nuestro récord o jugar con otras personas. Más aún cuando se están viendo impresionantes niveles basados en juegos como Mirror’s Edge, Gradius o Uncharted e incluso en programas de televisión como Humor Amarillo, y lo que resulta más impactante, consiguen plasmar sus mecánicas de juego. Igualmente, hay niveles que se crean únicamente para ayudar a los jugadores a conseguir ciertos trofeos como alcanzar el millón de puntos o viajar a velocidad sónica —ésto último es “ver para creer”—.

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Valoración

10

Estamos ante una obra por la que merece la pena comprar una consola o aficionarse a los videojuegos. Por más que jugamos no encontramos fallos, sino que nos divertimos más y más. Parece no acabar nunca, ya que siempre hay algo que hacer y alguna creación brillante que probar. Por todo esto y mucho más, LBP se convierte en el primer y único juego en merecerse la nota perfecta de PSNow!.

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