Análisis
Veinte años no es nada. Así reza el famoso tango, pero para un mito como el de The Beatles ni tan siquiera cuarenta años —que se dice pronto— son suficientes no ya para olvidar, sino incluso para minimizar el gran impacto que supuso su aparición a principios de los 60 y su cisma a finales de la misma década. Quién les iba a decir a sus archiconocidos componentes que 40 años después de su disolución como grupo, iban a protagonizar un videojuego de éxito en todo el mundo. Pero así de extraña y de sorprendente es la vida a veces. Y nos congratulamos por ello, ya que los amantes de los juegos musicales y, sobre todo, los fans de los fantastic four están de auténtica enhorabuena por estar en disposición de disfrutar con un producto tan entrañable como cuidado.
{imagen1}
Y es que, hablando del público al que está dirigido este Rock Band, no se apunta desde la desarrolladora únicamente a los cientos de miles de fans reconocidos de la banda británica, sino que se muestra en este aspecto bastante más ambiciosa, puesto que la jugabilidad y diversión que ofrece este título excede de los seguidores más acérrimos, siendo capaz de encandilar desde un principio a aquéllos que pretenden pasar un buen rato entre amigos escuchando y ‘ejecutando’ una música fácil y atractiva. Seguro que alguno pensará, tras leer la anterior frase, que está ante un juego exclusivo para “casuals”, pero The Beatles: Rock Band se halla por encima de esa distinción.
Hablando de la mecánica en sí, no difiere particularmente del resto de juegos de la misma serie. Es decir, deberemos, como siempre, hacer coincidir el acorde (color) correcto del instrumento que estemos usando con las notas que van apareciendo en nuestra televisión, y hacerlo, cómo no, en el momento exacto. Un concepto que, aunque un poco saturado, es eficiente y eficaz por partes iguales. Y para desarrollar dicho concepto este Rock Band nos permite sumergirnos en el mundo Beatles y emular de cerca a estos cuatro genios con réplicas muy conseguidas de los instrumentos que realmente manejaban John, Paul, George y Ringo.
{imagen2}
Enlazando con lo anterior, es importante advertir que la edición limitada —que contiene batería para emular a Ringo Starr, el famosísimo y característico bajo Höfner de Sir Paul McCartney, y el micrófono— no está recomendada para bolsillos temblorosos. Y es que dicho pack especial no es precisamente económico, ni mucho menos. Tampoco son baratas —casi cien euros— las guitarras de John y George, aunque éstas, más opcionales, se venden por separado. No obstante, siempre podremos hacer uso de nuestros genéricos instrumentos de anteriores Rock Band para ‘interpretar’ las canciones que nos ofrece el juego y adquirir únicamente el Blu-ray.
Metiéndonos un poco más en las entrañas del juego, destaca el entrañable modo historia, en el que empezaremos metiéndonos de lleno en la fulgurante carrera del grupo, desde sus comienzos en The Cavern hasta la época de sus canciones más experimentales y lisérgicas con su épico “fin de fiesta” particular en la azotea de Apple Corps., pasando, por ejemplo, por su célebre actuación en el Show de Ed Sullivan. Es un verdadero gustazo tocar junto con estos ídolos de masas, creyéndote uno de ellos, mientras contemplas a sus simpáticas caricaturas representando muchas de sus funciones más famosas. Y por si fuera poco, los más beatlemaníacos salivarán más profusamente aún a medida que vayan avanzando en este modo historia, ya que se irá desbloqueando material extra en forma de instantáneas y vídeos —exclusivo para el juego— en función de la destreza en la ejecución.
{imagen3}
No obstante, lo realmente divertido llega cuando se juntan varias personas dispuestas a rendir su homenaje a los “cuatro fantásticos”, cada una con su correspondiente instrumento. Y es ahí donde entra en juego las partidas rápidas, ya sea online —con las tradicionales modalidades de la saga— u offline; aunque, sinceramente, con independencia de poder tocar con jugadores de otras ciudades y países, hay que reconocer que ver la cara de tus amigos y/o familiares concentradas e hipnóticas mientras se juega es algo impagable. Señalar, abundando en eso, que es posible jugar hasta seis personas a la vez, conectando varios micrófonos, por lo que la algarabía que se puede llegar a montar es monumental.
En cuanto a la dificultad, todo dependerá de hasta donde estemos dispuestos a esforzarnos y practicar, porque según nuestras habilidades rítmicas y musicales deberemos elegir entre los niveles fácil, medio, difícil y experto. Sobra decir que los niveles más exigentes, especialmente el último, están vetados a todos excepto a los verdaderos ases de la armonía y las melodías. En cualquier caso, creemos que en un juego de estas características este aspecto pasa a ser secundario, en pos del fin primordial y último del título que no es otro que la diversión. Y es por eso que este The Beatles: Rock Band, elaborado con tanta sensibilidad y ganas de gustar, triunfa, porque es capaz de llegar a quien lo juega, sea seguidor o no de la banda británica, y sea o no un jugador experto.
{imagen4}
Pero qué sería de todo lo que estamos hablando si no hiciéramos mención a lo esencial, las canciones. La selección de pistas, a pesar de que sobre gustos no hay nada escrito, es bastante completa y representativa de las diferentes etapas y discos de The Beatles. Se echan de menos muchas —normal, por otra parte, teniendo en cuenta el amplio repertorio al que nos enfrentamos—, aunque con 45 piezas seguro que son suficientes para aguantar hasta que comiencen a lanzar contenidos descargables extras.
Para ir concluyendo, después de remarcar y reiterar que nos maravilla el apartado visual del juego y que nos parece sensacional esa jugabilidad tan accesible e intuitiva —aunque profunda si nos lo proponemos—, debemos dar un rapapolvos a Harmonix por no haber permitido la compatibilidad con los demás Rock Band, ya que no será posible importar las canciones de otras entregas al presente título. Al menos sí nos valen los instrumentos que ya tengamos y los micrófonos USB que poseamos para nuestros particulares conciertos.
Valoración
8
Nos encontramos ante un juego en el que prima sobre todo la diversión. No se aportan excesivas novedades jugables, pero tampoco son imprescindibles. The Beatles: Rock Band es una maravilla para los sentidos que hará las delicias de los beatlemaniacos, pero que también asegura horas de juego a aquellos que se acerquen al grupo sin demasiados conocimientos sobre su discografía por lo ‘fáciles’ de escuchar que son sus canciones.



