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Análisis

WipEout 2048

Hasta siempre Studio Liverpool

Por Reinhardt el 31/08/2012 | Discussion
       

  • Plataforma
    PlayStation Vita
  • Desarrolla
    Studio Liverpool
  • Compañía
    Sony
  • Lanzamiento
    22 Febrero 2012

Velocidad, tecnología y afán de superación. En un futuro no muy distante el mundo de la competición sobre ruedas ha desaparecido ante el inclemente progreso tecnológico de la humanidad. Asfalto y neumáticos son ahora dos vestigios del pasado. Los antiguos y poco eficientes propulsores de combustión también están a punto de desaparecer. El hombre avanza con paso firme y su concepto de las carreras no iba a ser menos.

Avancemos hasta el año 2048. Vivimos una década dorada para la industria de la automoción, donde la barrera que impide la implantación definitiva de los vehículos anti-gravitacionales es prácticamente inexistente. Las viejas leyendas del sector abandonan sus líneas de producción para centrar sus esfuerzos en la nueva tecnología, los prototipos ya están listos para circular y es hora de ponerlos a prueba en las pistas de competición.

Renovarse o morir, el concepto de la obsolescencia mecánica queda perfectamente plasmado en la obertura de WipEout 2048, donde en apenas treinta segundos vemos como un anticuado monoplaza evoluciona a través de los años para terminar convirtiéndose en un modelo típico de la saga.

Es curioso –quizá incluso irónico- como Studio Liverpool se ampara en la ficticia evolución del sector del motor para escribir una nueva página en la historia de su franquicia estrella. A nadie se le escapa que una de las claves del reciente deceso de la vieja Psygnosis ha sido su excesivo apego a sus dos sagas de carreras, y la notoria pérdida de interés de los consumidores por éstas, ¿pero realmente ha sido justo el mercado con WipEout 2048?

Diecisiete años y nueve títulos repartidos entre diferentes plataformas siembran el camino de una saga que nació para plantar cara al omnipresente F-Zero. Casi dos décadas subidos a nuestros futuristas monoplazas, compitiendo al ritmo de la música electrónica mientras intentábamos alcanzar la meta sin ser derribados.

Es difícil innovar en un género tan conservador como el de las carreras, y si algo nos queda claro tras unos pocos minutos de juego es que el título póstumo de Studio Liverpool no aspira a reinventar la rueda. Sin grandes ambiciones pero sin renunciar a nada, ofreciendo una nueva plataforma donde conjugar un título renovado cuyos engranajes son los mismos que los de sus parientes.

PlayStation Vita abraza la antigua fórmula de la franquicia: velocidades de vértigo, circuitos revirados y exigentes, una tasa de frames sólida –aunque limitada a 30 imágenes por segundo- y sobre todo una dificultad desafiante y milimétricamente ajustada que nos mantenga amarrados a la consola; todo esto coronado por una potente banda sonora electrónica en la que destacan grupos como Kraftwerk, The Prodigy o The Chemical Brothers.

Es inevitable sentir una sensación familiar tras ponernos al volante de uno de los prototipos. Nuestros primeros pasos irán dirigidos a buscar nuestro estilo de conducción entre uno de los tres métodos de control disponibles. Mientras que el jugador más clásico se sentirá como en casa con los modos WipEout y Piloto; los recién llegados encontrarán en el método Toque e Inclinación un filón desde el que aprovechar acelerómetros y pantalla táctil para disponer de un control más intuitivo a cambio de sacrificar precisión.

Acelerar y frenar a velocidades sónicas, controlar la estabilidad y el cabeceo del vehículo mientras lidiamos con el armamento de nuestros rivales, discernir las diferentes placas distribuidas a lo largo de los circuitos y saber leer su utilidad a lo largo de la carrera... sea cual sea nuestra elección, la esencia del WipEout clásico estará presente, adaptada pero inalterada.

El acceso al modo campaña estará acompañado de una agradable e intuitiva interfaz, que a modo de mapa irá evento a evento dibujando el camino hacia el final de cada temporada. Carreras, contrarrelojes, combates o zonas de resistencia, el avance hacia el final de competición estará marcado por unos objetivos a cumplir denominados pases. De este modo, podremos alcanzar perfectamente el último evento de cada año sin clasificarnos primeros, siempre y cuando cumplamos los requisitos mínimos de cada prueba.

A simple vista, este sistema puede parecer que premie la mediocridad, pero lejos de ser un punto en contra, logra definir una línea de aprendizaje y evolución continua. En lugar de quedar irremediablemente bloqueados en una prueba que se nos atragante, podremos continuar avanzando, aplazando la obtención de su pase de élite y los beneficios que conlleva para obtenerlos cuando estemos más curtidos en el juego.

Más allá de la temporada regular, la campaña para un jugador se extiende gracias a eventos como las vueltas de velocidad o las pruebas de equipo, que nos servirán como método de entrenamiento y catapulta hacia la obtención de monoplazas únicos de cada marca respectivamente.

Studio Liverpool recupera cinco de sus escuderías más emblemáticas para la ocasión, dividiendo sus garajes entre monoplazas de velocidad, combate, agilidad y prototipos. Tal y como ocurriera en entregas anteriores, las características de cada vehículo lo adecuarán tanto al tipo de pista, como a nuestro estilo de conducción o la de prueba que vayamos a disputar.

Los amantes de la velocidad podrán elegir un vehículo más rápido pero menos preciso, mientras que los más metódicos se decantarán por un poco menos de velocidad punta a cambio de un mejor manejo que ayude en las trazadas. Igualmente buscar máxima aceleración y control supondrá una notoria penalización en resistencia, encontrando en los monoplazas más resistentes auténticos tanques que difícilmente pueden aspirar a ganar una carrera.

La rotación entre vehículos será común, y no tardaremos en comprender los beneficios que cada uno de ellos obtiene tanto de las pistas como de las placas diseminadas a lo largo del trazado. Esta experiencia unida a la aclimatación con el sistema de pases del modo campaña, servirán como catapulta hacia el longevo y adictivo multijugador online.

Lejos de optar únicamente por el clásico modo enfrentamiento local o explotar la compatibilidad con usuarios de PlayStation 3, WipEout 2048 nos propone como eje central una serie de etapas de desafíos y objetivos similares a las vistas en la vertiente para un jugador, pero cambiando a nuestros rivales por jugadores reales con sus propias misiones. Esto quiere decir que pese a que nos encontremos en una carrera tradicional nuestro objetivo puede ser derribar una nave, mientras que el rival más cercano busca ganar la carrera y a su vez otro de los jugadores marcar la vuelta rápida.

Esta variante genera un séquito de participantes totalmente diferenciados que ofrecen una gratificante variedad a cada evento a la vez que lo tornan impredecible. Veremos auténticos velocistas preocupados únicamente en ganar, monoplazas que se dedican a atacar indiscriminadamente a todos sus rivales, vehículos de agilidad que se desentienden por completo del resto para lograr una vuelta perfecta… Cada prueba es un mundo, y nosotros seremos un participante más que buscando velar por sus intereses prestará su granito de arena a un conjunto online que si bien peca de una dificultad poco ajustada, logra complementarse gracias al resto de sus virtudes.

Y es que entrar al universo de WipEout 2048 supone enfrentarse a un mundo donde la barrera entre el usuario clásico y el recién llegado se difumina hasta desaparecer. Studio Liverpool rubrica su marcha con un título capaz de ofrecer grandes retos a los más exigentes, diversión para los que sólo busquen disputar unas carreras y un sinfín de horas para aquellos que opten por adquirir un título que pese a formar parte del elenco de lanzamiento, promete perdurar mucho tiempo en la memoria de los que han adquirido una PlayStation Vita.

Valoración

8

Pese a no ofrecer ninguna novedad importante respecto a lo visto en otras entregas, WipEout 2048 se muestra como un título variado, longevo y divertido. Sus tediosos tiempos de carga –corregidos parcialmente- y la ausencia de los cada vez más necesarios 60 frames por segundo no logran derrumbar a una entrega que destaca por una jugabilidad endiablada y un apartado visual y sonoro fascinante.

Discusión

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