¡¡Que vienen los nazis!!

Análisis de Wolfenstein: The New Order

Por Chus el

Con el inicio de esta nueva generación de consolas en las que nos encontramos, las personas que disfrutamos de los videojuegos hemos visto con desencanto cómo las mismas fórmulas que nos cansaron hace ya años han vuelto a dominar las campañas de first person shooters, llenas de pasillos que muestran el poco cuidado en el diseño de niveles, con sistemas de juego a prueba de idiotas que se basan en salir de la cobertura, pegar tiros hasta que la pantalla esté roja y volver a la cobertura y con munición y sin posibilidad de mejorar las habilidades de nuestro protagonista conforme avanzamos en la historia.

Es bastante curioso que vaya a ser el juego de una de las franquicias de FPS más antiguas el que venga a darnos algo de color a este inicio generacional tan monocromo. Y es todavía más curioso aún lo que se puede esconder tras un marine ciclado llevando una guerra unipersonal contra la supermaquinaria nazi más avanzada imaginable.

Pongámonos en situación, tomamos el control de William J. Blazkowicz, un soldado americano de casi segura ascendencia judía por el nombre y rasgos de superhombre ario (queda descartada esa ascendencia judía) luchando una guerra contra el enemigo por antonomasia en videojuegos, los nazis. Unos nazis que han adquirido y desarrollado una tecnología avanzadísima para la época (avanzadísima incluso para la época actual de hecho) que hace que ningún ejército en el mundo le pueda hacer frente. Estas tecnologías está siendo desarrollada bajo las órdenes del general Wilhelm Strasse, que les resultará familiar a los que hayan jugado al Wolfenstein de 2009. Estas tecnologías dan como resultado supersoldados nazis con superarmas nazis y superrobots nazis, así como superperros nazis y demás super cosas nazis, se va entendiendo por donde van los tiros. Prácticamente cada arma que encontremos será más über que la anterior, y nos van a hacer falta, mucha falta.

wofestein1

Con esta premisa es muy sencillo dejarse llevar por los prejuicios y no esperar más que el típico corre y dispara anfetamínico plagado de explosiones. De hecho, un servidor estaba esperando algo así, pero tras acabar el tutorial ya podía intuir que las cosas no son ni mucho menos lo que parecen. Y se confirma más y más conforme se avanza en la historia y se van conociendo a los personajes, el universo y la forma de jugar.

En los personajes tenemos un elenco muy variado, con gente con trasfondos muy trabajados y muy tridimensionales. Casi cualquiera de los personajes con los que nos encontraremos a lo largo de la historia tiene algo que contar, y algo interesante. El gran trabajo de interpretación consigue hacernos llegar muy bien el sentir de los mismos y hace que un mundo dominado por un régimen tirano de nazis en los que ver robots colosales de patrulla por las ciudades nos parezca hasta plausible, esto en inglés. El juego viene íntegramente doblado y aunque los actores de doblaje han hecho un buen trabajo se han perdido por el camino todos los acentos de los personajes, que hacen que en vez de un mundo multicultural con gente de toda índole y procedencia se nos presenta un mundo en el que todo el mundo tiene acento madrileño y no saben fingir acentos.

ROW_Moon_tunnel_01

El personaje principal es además un héroe hormonado poco común, pues no está cabreado. Estaba cabreado, antes de los nazis ganaran. Tras todo lo que le ha pasado su estado emocional es el de un hombre derrotado, lleno de melancolía y que sabe que no puede destruir un imperio global él sólo -un imperio que hasta ha puesto a un nazi en la luna, cabe destacar. Es un hombre que ha visto demasiada muerte cómo para tener esperanza, pero que ya sólo sabe hacer una cosa, matar nazis. Es un personaje que si bien no va a pasar a la historia por su carisma sí que será difícil que nos caiga mal o que no consiga hacernos sonreír con alguno de sus comentarios. Es además un poeta que nos abre su mundo interior mientras la acertadísima banda sonora del juego pone unas notas tristes. Es lo último que esperaríamos encontrar en un juego con tanta sangre desde luego, y es de agradecer.

El universo que nos plantea Wolfenstein: The New Order es uno bastante distorsionado y poco realista. Un lebensraum planetario apoyado por soldados modificados y robots es algo bastante difícil de pasar por realista. No obstante, la gente que vive en ese universo sí es realista. No hay más que leer alguna de las numerosas cartas o recortes de periódico que nos encontraremos a lo largo de nuestro peregrinaje por este mundo distópico para darnos cuenta de que en MachineGames han buscado enriquecer la experiencia con un universo profundo. Veremos cartas de misioneros pidiendo a oficiales de las SS que dejen de exterminar nativos en Sudamérica, noticias de revueltas en zonas poco pacificadas, noticias de la pacificación nuclear de dichas zonas y hasta algún recorte en el que el régimen menciona y tapa incidentes en los que hemos tomado parte activa. Incluso recibiremos unas cuantas dosis de realidad de parte de cierto personaje en una escena que al que escribe estas líneas le caló más hondo de lo habitual y le terminó de convencer de que bajo la superficie de FPS frenético hay muchos metros de calidad narrativa.

ROW_Sewers

Jugablemente hablando estamos ante un título que invita a hacer lo que a uno más le apetezca. Hay fases más orientadas a ir de puntillas y con silenciadores y otras en las que lo más conveniente sea blandir armas a dos manos, gastar kilos y kilos de balas y preguntarnos qué vamos a hacer con tanta carne picada nazi. Podemos además ir desbloqueando ciertas habilidades, como poder tirar cuchillos, recibir más munición cuando matamos soldados llevando armas a dos manos o conseguir escudo si hacemos muchas muertes seguidas. Estas habilidades no hacen que uno que se tenga que decantar por un estilo de juego, si no que nos facilitarán la vida cuando lo hagamos. Durante el juego nos vamos a ver obligados a hacer uso de todos los estilos posibles y más. Es un juego con unos tiroteos con un ritmo bastante rápido y en que si nos confiamos va a ser bastante habitual morir, sobre todo en los niveles de dificultad elevado, que se pueden convertir en un infierno si no sabemos cómo hacer frente a cada tipo de enemigo y no desbloqueamos las mejoras de los estilos de juego de forma temprana. En más de una ocasión nos veremos agotando toda la munición de un nivel contra un enemigo por no saber cuáles son sus puntos débiles.

El diseño de niveles muy bueno, siendo posible siempre tomar rutas alternativas para atacar por detrás o huir si las cosas se ponen negras, que será no pocas veces -sobre todo cuando creemos que vamos a acabar el nivel y aparecen los minijefes. Si nos da por explorar niveles el juego nos recompensará, además de con vida y con escudo para la batalla, con objetos de oro para coleccionar (y ser tan ricos como los nazis) y con códigos enigma para desbloquear extras y modos.

ROW_London_burning

El apartado gráfico tiene luces y sombras, las texturas por lo general están a un gran nivel y los modelados están muy trabajados, así como las animaciones de los enemigos. Las animaciones faciales consiguen transmitir de forma verosímil los sentimientos de sus personajes, con mención especial a las sonrisas sádicas de los nazis. Lamentablemente no hay iluminación en tiempo real y los efectos de partículas parecen haberse quedado en la generación anterior. Estos pequeños detalles apenas afectan a la jugabilidad y es difícil darse cuenta salvo que se ponga especial atención, aunque en el caso de que los enemigos no proyecten sombra nos dificultará un poco la vida en las fases de infiltración.

El apartado sonoro cumple bastante bien, las armas suenan de forma infernalmente potente y los nazis suenan a nazi, soltando cosas como «scheise» cuando nos descubran. La banda sonora acompaña muy bien durante todo el juego, con temas rápidos de guitarra eléctrica en los tiroteos y de más tensión y pausados en los momentos en los que el enemigo aún no nos ha detectado. No tienen ninguna composición que destaque especialmente o que se haga protagonista más allá de algún tema con guitarra acústica durante los vídeos.

Tiene una duración bastante correcta, habiendo durado al que suscribe estas líneas unas 15-20 horas, que se pueden duplicar si se quieren ver las diferencias entre las dos líneas temporales que hay en el juego, que dependen de una decisión que se hace en el tutorial (aunque no son muy distintas) e irse más allá si se quiere sacarle hasta la última gota de jugo al juego.

Análisis basado en la versión de PlayStation 4.

Wolfenstein: The New Order se presenta como un juego trabajado y cuidado. Su historia, si bien sencilla, está llena de personajes mucho más volumétricos de lo que se suele ver en este género. Lo único que puede apartar al jugador medio de disfrutar de este título pueden ser las elevadas dosis de gore y nacionalsocialismo que lo hacen parecer un juego dirigido al jugador que pintan en la tele y que solo ve cine de serie B y adora a Satán. Pero si se le da una oportunidad y se ve más allá de esvásticas y trozos de cerebro bañando las paredes se encontrará un título con un acabado redondo y una jugabilidad exigente y bien pensada.

4 Comentarios en "Análisis de Wolfenstein: The New Order"

Deja un comentario