La Gran Evasión

Análisis de Wolfenstein II: The New Colossus

Por Oaky el

Wolfenstein es uno de los referentes a la hora de hablar de los juegos en primera persona. Su regreso al mundo de los videojuegos con The New Order fue muy bien recibido por la crítica y el público – aunque, bajo mi humilde punto de vista, The Old Blood era un juego mucho más completo y mejor diseñado –, por lo que era común oír o leer lo mucho que los seguidores de la franquicia pedían una secuela a MachineGames, los nuevos encargados de la saga.

Lo cierto es que solo hubo que esperar al E3 de 2017 para que esta continuación fuera anunciada y, como es habitual en Bethesda con una de sus mejores tácticas comerciales, The New Colossus solo tardaría unos meses en salir, concretamente en octubre del año pasado.

Con el juego ya entre nosotros, he de decir que no he terminado del todo contento con el resultado, ya que he visto un título con un potencial tremendo en muchos aspectos, pero con grandes equivocaciones a la hora de plantear determinadas situaciones o aprovechar algunas de las premisas más originales con las que cuenta esta secuela.Wolfenstein II: The New Colossus empieza justo después del desenlace de The New Order, presentando a un William Joseph Blazkowicz muy herido y que es asistido por sus compañeros de combate para intentar que se recupere pronto. Sin embargo, uno de los cabos sueltos de la primera entrega, Frau Engel, busca venganza, y no tardará en despertar a B.J. de su descanso con la intención de atacarle y acabar con él de una vez por todas.

Esa es la premisa fundamental en la que se apoya el libreto de la nueva entrega de la saga, y a esto se le puede añadir la espectacular ambientación que presenta con un mundo que aún sigue en guerra y que, además, está siendo liderado por los nazis, algo que provoca que haya movimientos de resistencia en contra del régimen alemán por todo el mundo.

Así pues, la lucha personal de Blazko contra Frau Engel y la intención de los aliados por arrebatarle el control al nazismo son los pilares que hacen avanzar la trama. Es por ello que a lo largo del argumento nos encontraremos personajes realmente buenos y muy interesantes – el propio protagonista es uno de los mejores, además de ser uno de los héroes más completos del panorama videojueguil de los últimos años –, así como situaciones con mucho interés. Sin embargo, tengo que decir que me esperaba mucho más de una Frau Engel que apenas tiene 20 minutos de presencia en toda la aventura, y que no intimida ni un cuarto de lo que lo hacía en The New Order.Es cierto que la historia de The New Colossus está muy bien por contar con un enfoque más personal, por centrarse en la relación de Blazko con su esposa, o por hacer hincapié en la crítica social que presenta debido al contenido bélico del juego, pero, con todo y eso, hay varios elementos que terminan dando como resultado una trama que podría haber tenido mucho más gancho.

Aun así, la cosa no quita que al menos el argumento es entretenido y nunca se pierde el interés, y hay un par de giros de guion (el segundo de ellos – una de las mejores partes del juego – muy previsible nada más empezar) que se agradecen y que provocan situaciones de gran sorpresa para el jugador. Pero, como digo, no será ni la aventura más recordada ni la mejor historia del mundo pese a contar con momentos realmente interesantes que no despegan al verse lastrados por otros aspectos jugables o de diseño de niveles.

Y es que, en lo referente a la jugabilidad… La verdad es que no encuentro las palabras exactas para definir lo que me ha parecido. En muchas ocasiones he adorado el control del juego, pero, en otras, me ha parecido uno de los peores shooters que he jugado.

Permitidme justificar y matizar todo esto. Wolfenstein II: The New Colossus tiene un gunplay excelente que brilla en los momentos en los que el jugador puede liarse a tiros con los enemigos sin estar pendiente de nada más que eso, disparar para poder seguir adelante. El problema está cuando la persona a los mandos no puede avanzar y se ve obligado a ponerse tras una cobertura.

Cabe destacar que adoro los juegos con coberturas, más aún si están implementadas en FPS’s, pero el modo cobertura de esta secuela es un desastre. No sé si se debe a que está bugueado o a que no funciona bien, pero en el 95% de las ocasiones veremos el cuerpo de Blazko a la hora de asomarnos para disparar (debido, claramente, a un bug), algo que impide que apuntemos o veamos con claridad. Además, el hecho de tener que presionar R1/LB constantemente mientras estamos en cobertura para poder apuntar sin movernos del sitio se convierte en un incordio que termina dando dolor de manos.A esto me encantaría sumarle que las mirillas tampoco están bien implementadas, de hecho, son tan pequeñas que resulta extremadamente difícil apuntar con ellas, por lo que al final es infinitamente más cómodo apuntar desde la cadera y disparar sin preocupaciones. Esto es algo que me resulta especialmente extraño porque The New Order tenía exactamente el mismo fallo, y no entiendo por qué no se ha solventado en esta entrega, ya que consigue que el gunplay se vuelva torpe e incómodo.

Otra cosa que me gustaría señalar es que sigo sin entender por qué hay tanto sigilo en un juego de acción como Wolfenstein. No exagero si digo que el 85% de la aventura está compuesta de situaciones en las que tienes que afrontar los niveles con sigilo. Y es que esta modalidad del juego no funciona nada bien. Los enemigos no saben reaccionar correctamente, ven cadáveres en el suelo y ni se inmutan, en muchas ocasiones divisan al jugador y no hacen nada, y en otras son los sujetos más inteligentes del universo y te descubren desde la otra esquina del mundo. El mayor fallo del juego lo he encontrado en estas fases, las cuales hacen del título una experiencia muy poco disfrutable que, para colmo, si hubiera prescindido de estas secciones, habría sido infinitamente mejor.Al final es un cúmulo de cosas, y realmente me duele decirlo, pero es que The New Colossus tiene todas las piezas para ser excelente (un gunplay que, cuando funciona, es de lo más disfrutable que he probado nunca, así como ciertos niveles realmente potentes y entretenidos), pero que, gracias a querer mantener el sigilo o a intentar que el jugador no vaya tan lanzado en determinadas situaciones, consigue reducir el ritmo hasta el punto de provocar una gran desesperación en ciertos momentos de la aventura que podrían haber brillado.

Es cierto que, al menos, en algunos niveles se podrán controlar o utilizar diferentes aparatos o herramientas que añaden un poco más de variedad a la trama y permiten olvidar las tortuosas fases de sigilo, pero eso no consigue dejar de lado lo que funciona mal en la aventura.

Más allá de esto, también he echado en falta alguna que otra arma para determinadas situaciones, como un rifle francotirador que permitiese disparar a largas distancias. El arsenal, además, se termina quedando algo corto a lo largo de toda la campaña, y el hecho de poder usar armas pesadas de forma puntual no solventa este problema. Lo que sí se agradece, sin embargo, es el sistema de mejora de las armas, pudiendo añadirles silenciadores, cargadores de tambor o balas de fuego, por ejemplo. Esto es algo que, al menos, añade un poco más de variedad y nos permite afrontar las situaciones de formas distintas.

Tampoco habría estado mal un mejor ajuste de las dificultades, ya que la dificultad máxima, a diferencia de la presente en The New Order, es más complicada debido a la inmensa cantidad de enemigos y al enorme daño que realizan (además de aparecer en oleadas, en ocasiones, interminables, dando la sensación de que, si no se avanza, no dejarán de surgir). La verdad es que una dificultad mejor ajustada conseguiría que la experiencia fuese más disfrutable, ya que, como digo, en la modalidad más difícil se tiende a usar asiduamente la cobertura y a optar por un enfoque táctico y pausado, algo que no favorece demasiado al ritmo del juego debido al uso de los elementos que peor funcionan en la aventura al jugar de esta manera.Además, el título también opta por introducir nuevas mecánicas en la mitad de la campaña, ya que tendremos la posibilidad de elegir entre tres objetos nazis con habilidades especiales, como unos zancos que nos permiten alzarnos a más altura, un arnés con el que podremos colarnos por sitios muy estrechos o una coraza con la que será posible embestir a los enemigos y derribar puertas o paredes frágiles. Realmente esto son opciones que aportan más contenido al juego y evitan que la aventura se vuelva monótona.

De hecho, hablando de monotonía, Wolfenstein II es un juego muy completo y cargado de contenidos. En un momento concreto de la historia desbloquearemos una máquina que nos permitirá resolver unos pequeños acertijos con las tarjetas Enigma (las cuales recogeremos de los jefes nazis a los que eliminemos en la historia). Tras resolver esos pequeños puzles, encontraremos la ubicación de varios ubercommandos a los que también tendremos que dar caza.

Esto podría considerarse como una especie de misiones secundarias en las que volveremos a visitar todos los escenarios del juego para encontrar a dichos comandantes y liquidarlos. Pero lo más interesante no está ahí, sino que en este modo también podremos recoger los coleccionables que nos hayamos dejado atrás al pasar por dichos escenarios. Y es que lo que más me ha gustado de The New Colossus es la gran rejugabilidad que tiene una vez terminada la aventura, porque puedes invertir, sin problema alguno, cerca de 5 o 6 horas volviendo a cualquier nivel para encontrar los coleccionables de la aventura – he de decir que todos determinan exactamente su ubicación en el menú de coleccionables, algo que se agradece muchísimo –. Lo cierto es que resulta realmente entretenido volver hacia atrás para recoger cada uno de estos elementos y completar el juego al 100%.

En resumidas cuentas, la verdad es que la faceta jugable de Wolfenstein II es un conjunto de ideas donde algunas funcionan estupendamente bien, y otras muy mal. Y son precisamente estas últimas las que terminan haciendo sombra a las primeras.En lo que a gráficos se refiere, la verdad es que estamos ante una secuela que supone un salto a nivel técnico respecto a su antecesor. Los modelados de los personajes son sencillamente fantásticos, y el departamento artístico del juego, así como la recreación tan única de los escenarios de la aventura, demuestran el maravilloso talento que tiene MachineGames a la hora de recrear esta época con su estilo y toque tan personal y llamativo.

Peeeeeeeeero… El rendimiento en PC es muy malo. La verdad es que no termino de comprenderlo, porque The New Order y The Old Blood tienen unas versiones para PC más que dignas. De hecho, me sorprende reparar en algo así viendo la polémica que hubo con el port de Dishonored 2 y su posterior solución con Dishonored: La Muerte del Forastero. The New Colossus no funciona demasiado bien, incluso en un equipo que cumple con los requisitos sobradamente, y presenta una tasa de frames altamente inestable que impide disfrutar de la experiencia de juego al máximo.

Por si esto fuera poco, las texturas, en muchas ocasiones, tardan una eternidad en cargar, pero el mayor fallo que he encontrado es que, en el comienzo de algunas cinemáticas, el juego tiende a salir al escritorio. Como es lógico, esto rompe muchísimo el ritmo cuando ocurre en los mejores momentos de la historia, y la única “solución” es ejecutar el juego en “Modo Seguro”, algo que tampoco garantiza que este problema vaya a dejar de ocurrir, pero sí consigue que sea menos habitual.

La verdad es que es una lástima encontrarse una optimización tan poco pulida para un juego con un aspecto muy bueno en su acabado gráfico y artístico, y espero que algún día se solucione.También me gustaría mencionar que el diseño de los mapas de cara al sigilo es bastante irregular, como también ocurría con The New Order. Hay muy pocas secciones en las que el sigilo funcione gracias a un escenario bien planteado, y la mayoría de los niveles en los que esta modalidad no encaja es porque no hay muchas opciones en el propio escenario que propicien un avance silencioso por parte del jugador.

En cualquiera de los casos, el apartado técnico está acompañado de un fantástico acabado sonoro para el juego. La música de Mick Gordon encaja perfectamente con el tonto tan “tarantinesco” del título, y presenta algunos temas dignos para levantarse de la silla/sillón y ponerse a bailar. Y lo mismo puedo decir del magnífico doblaje al castellano que presenta la aventura, el cual, además de tener un nivel excelente, cuenta con un gran repertorio de voces, y muchas de ellas están perfectamente escogidas para cada uno de los personajes del juego, con especial mención a la interpretación de Blazko. Los efectos de sonido, como no podía ser de otra manera, también están a un buen nivel, y podemos encontrarnos una amplia biblioteca de sonidos para disparos o efectos concretos que consiguen crear escenas más inmersivas y creíbles.

Y, cómo no, queda hablar de la duración. Para que no haya más polémica con que los juegos para un jugador ya no venden tanto como antes (por cosas como su duración), me enorgullece decir que Wolfenstein II: The New Colossus me ha durado 38 horas. Eso sí, completando el juego al 100% y consiguiendo todos los logros de la aventura. Aun así, quitando la obtención de los logros, el juego se queda en unas 25 o 27 horas sin problema alguno, una duración magnífica para un título de esta índole.

Análisis basado en la versión de PC perteneciente a Steam.

Wolfenstein II: The New Colossus es una obra… irregular. Tiene muy buenas ideas y un maravilloso gunplay que se ven lastrados por la incomprensible necesidad de cargar al juego de secciones de sigilo, algo que entorpece gran parte del ritmo y el disfrute de la aventura. Sin embargo, cuenta con una duración fantástica, una rejugabilidad muy buena con una entretenida búsqueda de coleccionables en las misiones secundarias, y una estupenda banda sonora. Es una lástima que la versión de PC no esté muy bien optimizada y no se pueda disfrutar del juego en condiciones, pero, con todo y eso, The New Colossus gustará a los mayores seguidores de la saga, aunque probablemente no convenza a los amantes del shooter tradicional o a aquellos que quieran adentrarse en la franquicia (a no ser que se juege en las dificultades más bajas, permitiendo una mayor libertad de movimiento).

Deja un comentario