In Harm’s Way

Análisis de The Walking Dead: Season Two – Episode 3

Por Boston el

En episodios anteriores de The Walking Dead: Episode 2

Quiero que recordéis una escena de la pasada temporada de The Walking Dead. Fue durante el episodio 2. Lee y su grupo se habían refugiado en un motel y la comida escaseaba. El juego te hacía responsable de repartir las escasas raciones de comida entre los miembros de tu grupo. Para hacerlo, tenías que desplazarte con Lee por el escenario, charlando con los distintos personajes, conociéndolos y viendo qué estaban haciendo, para finalmente decidir quién se iba quedar con los alimentos y quién iba a pasar hambre.

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A lo largo de los dos primeros episodios de esta segunda temporada, hemos visto a Clem corriendo de un lugar a otro de forma casi literal. Esta urgencia, aunque coherente respecto a la historia, ha provocado que muchos de los nuevos personajes que acompañan a Clem no hayan sido desarrollados. Sabemos quiénes son cada uno de ellos, pero no tenemos tan claro por qué debería importar a Clem (o a nosotros) su supervivencia: apenas ha habido tiempo para que se conozcan, para que se formen relaciones de afecto, confianza u odio.

El final del anterior episodio abría una perspectiva prometedora con la que se inicia In Harm’s Way. Clem y su grupo son capturados y llevados a un campamento controlado por Bill Carver, una suerte de líder fascista al que pone voz el actor Michael Madsen. Este nuevo escenario parecía el lugar perfecto para dar algo de pausa a la odisea zombi de Clem. El campamento, tan similar a una prisión, podía habernos ofrecido un espacio cerrado donde movernos con Clem y tener conversaciones con el resto del grupo, de forma similar a la escena de la primera temporada que describimos arriba. Finalmente no ha sido así.

Contrariamente a lo que podíamos pensar, In Harm’s Way se siente tan acelerado como los dos episodios anteriores. Esto no es malo, ojo. El frenesí, el pánico y la alarma son estados de ánimo muy coherentes con el mundo que nos plantea Telltale; pero de todos los capítulos, éste parecía el más adecuado para tomarse un respiro y dar un poco de necesaria pausa a la trama. Pausa necesaria, ya lo hemos dicho, para desarrollar un poco sus personajes.

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Ya sea por influencias del formato episódico o por decisiones narrativas meditadas, nuestra estancia en la prisión de Carver resultará menos enriquecedora de lo que podía haber sido. A lo largo de la hora y media que dura este episodio, la dirección principal de la narrativa es intentar sacarnos de ese lugar. Así pues, no habrán conversaciones carcelarias, el personaje de Carver apenas queda dibujado a base de brochazos y las sutiles reflexiones que podía inspirar su particular visión de la supervivencia quedan sacrificadas en favor del ritmo de la trama.

Que nadie se equivoque, durante In Harm’s Way vamos a vivir momentos intensos y vamos a tomar decisiones difíciles. Algunas de estas decisiones parecen proyectar sombras que determinaran eventos futuros. Durante este capítulo también observaremos cómo se va definiendo el carácter de Clem debido a las situaciones y los personajes con los que se está encontrando. También hay muertes de amigos, sucesos terribles y presentaciones de posibles aliados. Pero todo esto se hace a un ritmo imparable que no permite que el impacto que estas muertes y sucesos terribles tienen sobre el jugador sea máximo.

Aunque no podemos evitar pensar que se ha sacrificado un buen escenario demasiado pronto, y que se ha desaprovechado la oportunidad para dar necesario desarrollo a los personajes, In Harm’s Way no baja el ritmo frenético de la segunda temporada y vuelve a castigarnos con decisiones y momentos muy complicados. El tren en el que viajamos junto a Clem durante esta segunda temporada no tiene frenos y sigue acelerando. A esta velocidad es difícil disfrutar del paisaje, pero la propia velocidad puede ser tanto o más estimulante, sobre todo si el destino final vale la pena.

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