El origen de la pesadilla

Análisis de The Bureau: XCOM Declassified

Por iserbai el

Imaginemos un combinado con los siguientes ingredientes: La Guerra de los Mundos, Encuentros en la Tercera Fase, años 60, sombreros, cigarrillos, un ambiente en pleno apogeo de la Guerra Fría, organizaciones secretas, caos a nivel mundial y muchos disparos. ¿Qué obtenemos de ello? pues este The Bureau: XCOM Declassified. Un cóctel que sabe bastante bien, pero que sin embargo tiene cierto regusto a algo que no acabamos de identificar muy bien qué es y que nos deja con la sensación de que le falta algo para que su sabor sea perfecto. Pero no adelantemos acontecimientos y veamos todo lo que ofrece más detalladamente.

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Comienza la invasión 

Somos William Carter, un ex soldado borracho, con un pasado traumático que iremos descubriendo y al que le han presentado una segunda oportunidad de demostrar su valía ante una amenaza todavía desconocida.

La misión era sencilla: realizar una entrega de un misterioso paquete a la cúpula militar. Todo iba bien hasta que una agente nos ataca para tratar de robarnos dicho maletín, sin embargo hay algo extraño en ella… Sus ojos son de otro color y su cara ha adquirido unas formas extrañas. No sabemos qué demonios está ocurriendo y cuando tratamos de detenerla nos dispara. Acto seguido ocurre una oportuna explosión que nos salva y nos desmayamos.

Para cuando despertamos, la misteriosa agente está chamuscada y el disparo que recibimos se ha curado, pero no hay tiempo para descansar puesto que un ataque a gran escala se está dando lugar afuera. Tras ponernos a salvo del caos, por fin nos encontraremos con el director Faulke, el cual nos informará un poco de la situación, de quiénes son los supuestos culpables, y nos hablará de una organización súper secreta a la que nos invitará a unirnos para tratar de salvar el mundo. La guerra más grande que ha conocido nunca la humanidad ha comenzado. 

Como vemos, el juego no repara en hacer uso de los clichés más habituales de la ciencia ficción. No por ello el argumento del juego pasa a ser mediocre, porque aunque tampoco resulta sorprendente ni rompedor en ningún momento, salvo en momentos puntuales está llevado con el suficiente atino y buen criterio como para que resulte entretenido y mantengamos el interés por descubrir qué ocurre a lo largo de toda la aventura, aunque por desgracia adolece de ciertas lagunas y no incide bien en algunos temas tratados, dando lugar así a algunas faltas en el desarrollo narrativo.

La mayoría del peso argumental lo iremos descubriendo al finalizar las misiones principales y cuando lleguemos a la base de XCOM hablando con la gente que la habita, pero no será la única manera. Paseando por ella podremos escuchar conversaciones que tienen entre sí otras personas, que aunque en general son anecdóticas, en ocasiones comentan detalles interesantes que complementan lo que conocemos de la trama. Por otra parte, también iremos encontrando notas y escuchando grabaciones tanto en la base como en el transcurso de las misiones que de la misma forma nos ayudarán a este propósito.

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Desarrollando la táctica adecuada de combate desde las coberturas

Los que conozcáis la franquicia sabréis que tradicionalmente X-COM ha sido un juego que mezclaba la estrategia con el enfrentamiento táctico durante los combates, y aunque el reciente ‘remake’ de la primera entrega –XCOM: Enemy Unknown– ha mantenido estas señas de identidad, en The Bureau: XCOM Declassified nos encontramos ante un juego en tercera persona que sólo mantiene en común el desarrollo táctico de los enfrentamientos aunque a un nivel más sencillo y no tan endiabladamente exigente.

Y es aquí donde reside la razón de ser y la auténtica diversión del juego. Tras las largas conversaciones con los diferentes personajes de la base nos tocará enfrascarnos en las misiones.

Existen diferentes tipos: las principales, con una duración comprendida entre una hora y hora y media cada una y que manejan el arco argumental principal; las secundarias, de una duración menor y que actúan como complemento de la trama además de ofrecer recompensas y por último otro tipo de misiones secundarias automáticas que no serán jugables en las que mandaremos a nuestros agentes y que no ofrecen nada más que recompensas para nuestro equipo.

Por tanto, en las misiones que jugamos nosotros mismos, dispondremos del agente Carter, al que manejaremos activamente siempre, y otros dos agentes que elegiremos para que nos acompañen.

Podremos seleccionar cuatro clases diferentes para el reclutamiento de nuestros agentes: asalto, apoyo, reconocimiento e ingeniería. Cada una de ellas tendrá unas habilidades únicas que no dispondrán ninguna de las otras, por lo que deberemos elegir el tipo de soldado que más se adecue a nuestro modo de juego. Cada clase tiene sus puntos fuertes y débiles, sin embargo resulta agradable que ninguna variación en la elección resulte muy superior respecto a otra porque sea cual sea nuestro equipo podremos solucionar los combates de forma satisfactoria siempre y cuando llevemos una táctica de combate acertada.

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Estas habilidades las iremos adquiriendo acumulando experiencia al ganar batallas y seleccionándolas desde un árbol de habilidades cada vez que subamos de nivel. Además nuestros agentes secundarios podrán también subir un nivel entero con cada misión secundaria automática completada satisfactoriamente.

Por lo que respecta a los controles, no difieren demasiado de ningún otro ‘shooter’ en tercera persona, por lo que sólo debemos destacar el botón dedicado a dar las órdenes a nuestros agentes en batalla. Resulta sumamente sencillo llevarlas a cabo, puesto que sólo tendremos que pulsarlo para desplegar una ruleta en el centro de la pantalla en la que con ayuda de los sticks seleccionaremos la habilidad que queremos activar para cada uno de los personajes y la realizarán automáticamente. Tras ello cada agente deberá esperar un tiempo determinado para que la habilidad usada se recargue y podamos volver a utilizarla.

La acción se desarrollará en tiempo real en todo momento, aunque cuando despleguemos la ruleta de habilidades el tiempo correrá a cámara lenta, no obstante eso no impide que tengamos que pensar y actuar rápidamente. Los enemigos están en constante movimiento y no dudarán en flanquearnos para pillarnos desprevenidos. No olvidemos que ellos cuentan siempre con superioridad numérica frente a nuestros tres soldados y mayor potencia de fuego, por lo que tener las ideas claras y flanquearlos nosotros a ellos será vital, sobretodo porque si uno de nuestros agentes cae en batalla este estará muerto para siempre y desaparecerá del juego. Esta es una característica que ya ha estado presente en la franquicia, salvo que en esta ocasión la sensación de pérdida de uno de ellos resulta más un simple engorro momentáneo que un sentimiento de pérdida importante como sí ocurre en el propio XCOM: Enemy Unknown. Por otro lado, resulta un poco más difícil perder a alguno de ellos porque antes de que fallezcan entrarán en un estado llamado “desangrado”, por lo que podremos acudir a asistirlo y evitar que muera.

Pero sin duda lo más destacable en todo este apartado son los niveles de dificultad, que harán variar la forma de jugar de una forma bastante notoria entre los niveles más fáciles y los más difíciles, además de no contar con ciertas ventajas en estos últimos como el hecho de no poder curar a un compañero y contar con él inmediatamente, sino tener que esperar a finalizar la misión. De esta forma, si jugamos en un nivel de dificultad elevado los enemigos nos pondrán en serios apuros en más de una ocasión y no tendremos muchas opciones si vamos a lo loco y no pensamos bien lo que hacemos. Por suerte –o por desgracia, según se mire–, aunque juguemos en el máximo nivel de dificultad, éste no rozará la cantidad de mala leche que tiene en los juegos clásicos de la saga. Aún así podemos decir que por lo general el juego hace un uso aceptable de la IA.

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Altibajos notorios en todo el apartado técnico 

Y es que es lo que nos encontraremos a lo largo de todo el juego. The Bureau: XCOM Declassified hace uso del motor Unreal Engine 3, y a estas alturas ya sabemos de qué problemas adolece en PlayStation 3.

Nos encontraremos no sólo con objetos que aparecen de la nada por lo que le cuesta al juego cargarlos, al igual que las texturas al entrar a alguna zona nueva, sino que a veces serán incluso personas enteras o, con un poco de suerte, partes de ellas, dando así lugar a un fenómeno extraño en el que nos dará la sensación de que han hecho algún movimiento extraño aún que las estemos viendo. Esto se da sobretodo en los cambios de plano rápidos mientras hablamos con otros personajes. De la misma forma encontraremos en muchas zonas texturas en muy baja resolución y la aparición de los indeseables dientes de sierra.

Por otro lado la ambientación resulta creíble incluso contando con tantas situaciones de ciencia ficción, así como atractiva. Plasma perfectamente la década de los años sesenta tanto en el vestuario, como los objetos que vemos en cualquier escenario y las armas de los terrícolas. Podemos decir lo mismo del apartado sonoro, el cual cumple satisfactoriamente tanto en el doblaje –íntegro en castellano– como en la selección de melodías apropiadas de la época y en lo demás, salvo la sincronización labial que está un poco más descuidada.

Con este nuevo XCOM nos encontramos con algo diferente a lo habitual en lo que respecta a la saga y llevado a cabo de una forma decente, lo cual es de agradecer viendo los primeros intentos con los infames y ya añejos X-COM: Interceptor y X-COM: Enforcer. Puede llegar a hacerse pesado en alguna ocasión por los escenarios sobredimensionados para alargar artificialmente la duración de cada misión, los problemas de guión y por los errores gráficos que llegan a afectar y enturbiar la experiencia jugable. Sin embargo cuando llegamos al campo de batalla la diversión no sólo gana enteros, sino que consigue salvar en sí mismo a The Bureau: XCOM Declassified.

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