El robot, el pico y la veta

Análisis de Steamworld Dig: A Fistful of Dirt [Versión HD]

Por Osakasan el

Cuando eres un redactor acostumbrado a añadir una relativamente larga introducción a cada uno de tus análisis, encontrarte con un juego que te bloquea cada vez que escribes la primera frase es algo que descoloca.

Como nintendero que soy, sabía de la existencia de Steamworld Dig: A Fistful of Dirt, no obstante su lanzamiento original me pasó de largo, y si volví a saber de él, fue gracias a las noticias de su adaptación a Wii U y su aparición en el penúltimo Humble Bundle. Poco que decir a este respecto: me hice con él, lo jugué y aquí estoy, analizándolo para PSNow.

Ahora, ¿cómo afrontar Steamworld Dig? Tenemos un juego de robots mineros ambientado en el viejo oeste y todo lo que tenemos que hacer es cavar, cavar y cavar. Suena aburrido ¿Verdad? Nada más lejos.

Pero me estoy desviando de mi rumbo habitual al redactar. Dejadme un momento que vuelva al camino.

El juego comienza con un robot caminando por el desierto, rumbo a Tumbleton, una ciudad con tan solo tres habitantes que como él, Rusty, son Steambots, robots que funcionan mediante vapor. Rusty se encuentra allí por deseo de su tío, el cual era minero y, de forma más o menos accidental, le lega el puesto. Pica en mano y tras hacer uso de ella para salir de un atolladero, se convierte en el minero oficial del lugar.

2014-09-10_00006

Con esta premisa comienza un juego que rescata la estética del viejo oeste de la forma más original posible: no disparamos a forajidos ni rescatamos a damiselas, cavamos.

Una vez nos encontramos por primera vez en Tumbleton, nuestro único objetivo es ir hacia abajo. La mecánica base es sencilla: cada tipo de bloque tiene una resistencia, mejorar nuestra pica aumenta la capacidad para romperlos, y para perforar algunos de ellos necesitaremos herramientas más allá de los músculos hidráulicos del pobre Rusty.

Sin embargo, según profundizamos se hace más complicado. Para empezar, al igual que en el clásico Dig Dug bajo tierra hay enemigos que supondrán un obstáculo importante. Podemos decidir evitarlos, pero si los derrotamos, obtendremos suministros de salud, agua y luz, algo de lo que hablaré más adelante. Además, más importante que bajar es incluso poder subir. Cavar a lo loco no sirve, pues podemos acabar creando una galería por la que no podamos ascender, obligándonos a autodestruirnos para regresar a la superficie, dejando el botín atrás.

El botín es precisamente una de las razones por las que podemos acabar horadando galerías sin sentido. Según bajamos, vemos vetas de mineral por cuyo contenido nos pagarán en la superficie de Tumbleton. Además, al venderlo desbloquearemos paulatinamente mejoras que irán desde aumentos en la salud o la capacidad de agua, a la obtención de una pica más rápida o la posibilidad de reducir el gasto de agua en un porcentaje, algo increíblemente útil a partir de la segunda mitad.

2014-09-22_00001

Sin embargo, el no tener cuidado en la búsqueda de nuestro tesoro – el cual tendremos que recoger con mesura ya que el tamaño del inventario de Rusty es limitado – puede conllevar ser aplastado por una roca, caer en enormes cuevas de difícil salida, ir a parar junto a un enemigo al que no podemos hacer frente sin salir malherido y varios peligros más. El juego te obliga a estar siempre atento, el proceso de adentrarse en el suelo supone estar a la ofensiva y defensiva. A fin de cuentas, nadie dijo que esto fuera fácil.

Y por si no existieran suficientes dificultades, debemos estar atentos a nuestro suministro de agua y de luz. Dependemos del agua para utilizar el taladro hidráulico y el salto de vapor, útiles para excavar con mayor velocidad y realizar grandes saltos que nos pueden salvar de malas decisiones, y la luz nos mantiene iluminados, apagándose gradualmente hasta dejarnos a oscuras, impidiendo ver más allá de la figura de Rusty. Podemos continuar en estas condiciones, pero como básicamente no vemos nada hasta que lo golpeamos con la pica, es innecesariamente arriesgado.

La suma de todo esto al final es una jugabilidad que pasa de repetitiva a adictiva en tan sólo un par de subidas a Tumbleton ¿Qué obtendrás en la siguiente incursión? ¿Qué profundidad alcanzarás? ¿Qué otras mejoras desbloquearás? Sumadle el hecho de que por todo el subsuelo hay diseminadas cuevas con diversas habilidades para Rusty y ya la tenemos liada. Realmente es difícil dejar de jugar a Steamworld Dig y el desarrollo del argumento, aunque simple, es lo bastante misterioso como para empujar a avanzar siempre un poquito más.

2014-09-22_00003

Los gráficos, en 2D y alta resolución, tienen un encanto particular. Los pocos Steambots de Tumbleton parodian los clásicos personajes de las películas del oeste (la cabaretera, el viejo renqueante, la mujer con agallas, el comerciante…) y Rusty es la robotización de un pistolero errante. La propia ciudad está muy bien caracterizada y el subsuelo, en sus diferentes ambientaciones – no diré cuantas ni cómo son – acaba resultando creíble y opresivo, cada vez más según descendemos dado que los materiales cambian gradualmente para dificultar la excavación. Incluso cada zona tiene su propio set de enemigos, con algunos comunes que en algunos casos cambian su aspecto.

La banda sonora también referencia al clásico Spaghetti Western, al menos en sus primeras composiciones y especialmente en el tema principal, no obstante cambia de registro en el subsuelo y se vuelve ambiental, opresiva y cavernosa. Merece la pena escucharla con auriculares, pues siempre se pierden muchos detalles. Este humilde redactor reconoce que con los cascos puestos a llegado a sentir verdadera tensión excavando.

Entonces… ¿Dónde queda todo esto? ¿Es Steamworld Dig perfecto o qué? Bueno… no hay juego perfecto, la verdad, empezando por el hecho de que habrá gente que realmente pueda encontrar aburrido el ir y venir a Tumbleton para recargar el medidor de luz (puede hacerse irritante a veces) Además, podría decirse que, con una media de 4 horas entre tres partidas diferentes, acaba resultando demasiado corto porque, aunque te da libertad para explorar cuanto quieras, de algún modo te apremia a enfrentarte al final cuando apenas has conseguido la última habilidad de Rusty. Realmente, el juego podría llegar más allá en duración, pero dado que los subsuelos se generan de forma procedural y no existen dos partidas iguales, siempre es posible repetir.

Análisis basado en la versión de PC.

Steamworld Dig se cuenta entre las mejores opciones indie por una miríada de razones que van desde la mecánica poco común, a lo encantador de su reducido mundo. La versión HD de PC y consolas Sony realmente le sienta de maravilla, y la historia engancha inevitablemente. La banda sonora, aunque escasa, puede adquirirse en Steam por 0,99 €, compra recomendada.

Deja un comentario