El lado más oscuro de la magia

Análisis de Soul Sacrifice

Por iserbai el

La tétrica, oscura y perturbadora criatura de Keiji Inafune finalmente ya está aquí entre nosotros. Un parto que ha llegado con un retraso de tres meses para nosotros, pero lleno de entrañas, huesos y miembros humanos desperdigados que en lugar de dejarnos angustiados, consigue divertirnos y engancharnos como pocos juegos pueden hacerlo.

Llega en un momento, más que deseado, necesario para los usuarios de PlayStation Vita, puesto que sin duda nos hacía falta una nueva producción inédita para la consola. Y lo hace francamente bien, consiguiendo crear una experiencia genuina y con personalidad propia. Tenemos entre brazos la nueva y siniestra criatura de Inafune y Japan Studio. Una criatura a la que le dedicaremos muchas horas de atención.

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El hechicero preso

Somos un mago más de los que habitan este mundo. Nuestro nombre simplemente no importa. Sólo sabemos que estamos presos por un mago realmente poderoso llamado Magusar, un tétrico hechicero con medio cuerpo recubierto de unos inquietantes ojos al que hemos visto atravesar el cuerpo del preso que teníamos en frente con una especie de tentáculos para devorar cruelmente su alma.

Una vez terminada esta carnicería parece que estamos a salvo… por el momento. Es posible que exista un rayo de esperanza para nosotros. Gracias al mago asesinado sabemos de la existencia de un curioso libro parlante que nos puede ayudar a salir de esta prisión y cambiar el brutal destino que nos aguarda dentro de unas horas, unos días o unos meses.

Este libro se llama Librom y en su interior dice albergar el secreto que encierra la verdad sobre Magusar y que podremos utilizar para nuestro beneficio. Pero no podremos acceder directamente a él… Librom simplemente guarda las experiencias vividas por el autor del libro. Experiencias que deberemos rememorar para ir reescribiendo sus páginas con el propósito de descubrir el ansiado secreto para nuestra salvación.

Este es el eje central del enrevesado argumento de Soul Sacrifice. No resulta intrincado por su profundidad, porque ciertamente no lo es en exceso –aunque no por ello resulta menos interesante–, sino por su forma de desarrollarse. La historia no se centra en nuestro desconocido y anónimo hechicero, sino que también gira en torno a los otros personajes que iremos descubriendo gracias a Librom, así como el propio Magusar y los enemigos a los que nos iremos enfrentando durante estas vivencias. Estos adversarios son los llamados archidemonios, antiguos hechiceros mutados en unas horribles aberraciones debido a un mal uso de su magia y por incumplir el pacto que comparten todos los magos.

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La importancia de los sacrificios

Cada uno de ellos tiene una historia propia que en conjunto ligan y conforman la de Magusar y la nuestra. Una historia conformada por los llamados Pactos, cada uno de ellos divididos en diferentes capítulos constituidos por las propias misiones, llamadas Misiones Fantasma, que no tenemos por qué seguir de forma lineal. Es más, en ocasiones deberemos volver a otros capítulos desbloqueados porque el siguiente que queríamos jugar resulta que no podemos completarlo debido a que el enemigo todavía es demasiado poderoso para nosotros, así que nos tocará hacernos más fuertes antes de volver a intentarlo. Buena muestra de ello es que casi desde el comienzo del juego ya podemos intentar derrotar a Magusar.

Las misiones están divididas de dos formas: las principales y las secundarias. Las secundarias tienen una duración estimada de unos 5 minutos, otorgándole a Soul Sacrifice todo el sentido para que se trate de un juego portátil, pero las principales pueden llegar a durar incluso una hora.

La razón es que resultan tremendamente estratégicas. Cada enemigo tiene sus propios puntos débiles y fuertes y sus rutinas de ataque que deberemos estudiar detenidamente para vencerlo.

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Todas se llevan a cabo en unos mapas cerrados que varían en tamaño –desde medianos hasta otros más grandes–, pero en ningún momento enormes. Es por ello que no estamos ante un juego de caza al uso como podría ser Monster Hunter, y esto es algo que queremos dejar claro.Soul Sacrifice busca la acción directa y esto es un punto importante porque puede resultar atractivo para unos o provocar rechazo para otros según lo que estén buscando.

Es en el sistema de combate donde la estrategia cobra mayor importancia. Tenemos un amplio abanico de acciones básicas que aplicar a nuestro personaje en las seis ranuras que tenemos disponibles, tanto ofensivas como defensivas y curativas, llamadas ofrendas. Por cada misión cumplida conseguiremos una gran cantidad de ofrendas, cada una con sus afinidades elementales y características propias. Antes de cada misión deberemos elegir las adecuadas para nuestro enemigo a batir, del que no tendremos información de antemano y deberemos o bien intuirla por la descripción del enemigo y lo que nos cuenta Librom, o bien tras experimentar el combate habiendo salido victoriosos o derrotados. Las ofrendas tienen un uso limitado durante la batalla, por lo que no podremos abusar de ellas. Además se pueden ir desarrollando para mejorar su daño y el número de usos. Para ello deberemos combinarlas entre sí en el menú de personalización de nuestro personaje.

Para mantener el uso de las ofrendas durante las batallas tendremos dos opciones: sacrificar a los enemigos caídos –en las batallas con los archidemonios que son las más largas suelen ir acompañados de estos para este propósito–, o bien explorando el escenario en busca de pequeñas zonas que nos ayudan a ello. Para ello deberemos hacer uso de una habilidad que tenemos llamada Ojo de la Mente, la cual nos muestra la ubicación de estos puntos de regeneración. Si llegamos a romper una ofrenda por agotar su uso, no podremos usarlo el resto del combate y deberemos esperar a que finalice para acudir a Librom y repararlo mediante el uso de lágrimas, que actúan a modo de moneda en el juego.

Sin embargo los sacrificios no son la única opción en batalla. También tenemos la opción de salvación, la cual nos regenerará la salud.

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Por otra parte, a medida que vayamos sacrificando o salvando a los enemigos, iremos aumentando nuestro nivel de esa opción específica según la elección hecha. Si sacrificamos los enemigos aumentaremos nuestra ofensiva, mientras que si los salvamos aumentamos nuestra defensa y salud máxima. Por lo tanto deberemos pensar cómo queremos desarrollar nuestro personaje ya que resulta imposible llegar al nivel máximo de las dos vertientes.

Pero las ofrendas no son los únicos modos de dañar los enemigos. También podemos activar nuestro Rito Negro para sacrificar una parte de nosotros mismos cuando nos quede poca salud como opción desesperada y último recurso. Con ello daremos lugar a un ataque devastador a la vez que espectacular, pero que tendrá un duro precio a pagar. Si sacrificamos nuestro ojo, tal y como permite uno de los Ritos Negros disponibles, tras finalizar el ataque la visión se verá mermada y apenas veremos nada en la pantalla. Estos efectos permanecerán siempre y cuando no usemos lágrimas para restablecernos una vez finalice el combate. Podéis apreciar este mismo ejemplo en la imagen de más abajo.

Esto cambia ligeramente en el juego online. En este modo, si caemos a lo largo de la batalla nuestros compañeros podrán decidir si nos salvan –a costa de una porción de su vida–, o nos sacrifican para realizar dicho ataque, con la condición de que si lo hacen ya no podremos volver hasta que ésta finalice. Aún así podremos seguir viendo su transcurso y tendremos una serie de ventajas. Podremos afectar a los enemigos tocándolos a través de la pantalla y observar la vida que les queda, pero por el contrario no obtendremos experiencia al finalizar el combate. De cualquier forma, el modo online resulta muy recomendable, en especial si se juega con amigos, para mejorar la experiencia y solventar las misiones más duras. Pero tendremos que tener en cuenta un factor: cuanta más gente juegue una misión –con un máximo de cuatro jugadores–, más resistente será el enemigo a batir. No obstante, la curva de dificultad del juego está bien resuelta, y si en alguna ocasión se nos atraganta algún hechicero renegado siempre podremos volver a otros capítulos para hacernos más fuertes como ya comentamos con anterioridad.

Por último nos queda hablar de los Sellos Demoníacos, una serie de habilidades pasivas que equiparemos en nuestro brazo derecho y que iremos consiguiendo durante las batallas llevando a cabo unos requisitos específicos en el transcurso de las mismas que podemos observar en su apartado de personalización correspondiente.

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La belleza de lo siniestro

Si Soul Sacrifice destaca en algo, es en su diseño artístico. Los archidemonios son criaturas realmente enormes y con un aspecto bastante grotesco que está en consonancia con el resto de todo lo que apreciamos en el juego, como los mismos escenarios, la triste historia que se nos narra o el uso de los hechizos.

Aunque los momentos bizarros están en todo momento presentes y son uno de los encantos del juego, nunca veremos un abuso absurdo del gore. Así pues, aún resultando algunos Ritos Negros desagradables por el hecho de ver como nuestro mago se arranca de cuajo un ojo, un brazo o la misma columna vertebral para usarla a modo de látigo, resulta un desagrado coherente e incluso divertido, a la vez que muy espectacular, por la vertiente exagerada que toma. Aún así no hay que olvidar que no es un juego dirigido a todos los públicos y que estos momentos pueden resultar muy impactantes para los más pequeños.

También valoramos mucho el modo en el que la historia se nos va narrando a través de Librom y sus páginas, con unos dibujos realizados a tinta que resultan realmente bonitos.

Sin olvidarnos tampoco de las escenas intercaladas durante el desarrollo de la misma que contribuyen, junto a la forma de la narración antes mencionada, a eliminar cualquier sensación de repetición entre tanto combate, lo cual es de agradecer.

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El apartado de personalización es bastante extenso y completo. En él, a parte de modificar y equiparnos con las diferentes habilidades, podremos editar nuestro personaje con diferentes caras, voces y ropajes para tratar de conseguir un avatar único.

Por el contrario, debemos mencionar un par de pequeños puntos negativos. Encontramos entre ellos la calidad gráfica del título, que pese a no ser mala, hubiera sido deseable que estuviera un poco más cuidada, y el otro es la poca variedad existente en los diseños de los enemigos más normales ya que se repiten a lo largo del juego cambiando los colores y algún otro detalle más. Aún así, como decimos, no es un aspecto excesivamente preocupante, pero que sí le haría sumar puntos al resultado general el cual ya de por sí es muy bueno. Además el juego cuenta con una tasa de cuadros por segundo estable y que no afecta a la jugabilidad con bajones, así como una inteligencia artificial aceptable.

El aspecto sonoro está bien cuidado. Escucharemos una buena variedad de efectos sonoros provenientes de las armas y armaduras, salpicones de fluidos y un buen trabajo en general de las voces, las cuales vienen dobladas al inglés aunque contamos con subtítulos en castellano.

Pero es en la banda sonora original donde destaca este apartado. De él se encargan Yatsunori Mitsuda (Chrono Trigger, Chrono Cross, Xenogears…) y Wataru Hokoeyama (Afrika, Resident Evil 5), ofreciéndonos grandes composiciones orquestales con un toque íntimo para los momentos de misterio y otras más agresivas para los momentos de más tensión como son las batallas. Sin duda un trabajo de muchísima calidad.

Soul Sacrifice es sin duda uno de los imprescindibles dentro del catálogo de PlayStation Vita. Ofrece adicción y diversión tanto en solitario como en compañía de nuestros amigos. Conseguirá que siempre queramos ir más allá, obtener una nueva habilidad devastadora y mejorar a nuestro personaje. Nos costará un poco entender sus mecánicas al principio, pero una vez habituados disfrutaremos de este título que desborda personalidad propia.

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