Como Castlevania, pero con una larga coleta en lugar de un látigo

Análisis de Shantae and the Pirate’s Curse

Por Osakasan el

La entrada de Nintendo al mundo de las tiendas digitales trajo consigo a una serie de estudios y sagas que de otra forma no habrían conseguido abrirse paso entre el público de la compañía o que quizá ni siquiera podrían haber llegado a puerto, en sobremesa fue mucho menos generalizado (Wii tuvo como caballos de batalla World of Goo y el malogrado pero genial Lost Winds) pero en portátil supuso el lanzamiento de un estudio que hasta aquel momento había actuado de mercenario de otras compañías y que hoy día es sinónimo del mercado digital pikmin: Wayforward.

¿Tienes una 3DS y no has jugado a uno sólo de sus juegos? Tsk tsk tsk...

¿Tienes una 3DS y no has jugado a uno sólo de sus juegos? Tsk tsk tsk…

La historia de Wayforward es digna de estudio, trabajando como estudio mercenario durante casi una década, en 2002 lanzaron su primer juego propio, Shantae, publicado por Capcom para Game Boy Color cuando la sucesora ya llevaba un año en la calle, el juego sólo fue lanzado en un territorio y se la pegó comercialmente arrasando al mismo tiempo entre la crítica, sin embargo el estudio no abandonó y entre encargo y encargo continuaron desarrollando una nueva entrega para GBA de cuyo prototipo existe un pequeño video. Finalmente DSiWare dio salida tanto a Shantae: Risky’s Revenge como a los Mighty, pequeños juegos únicos con conceptos jugables originales que han ido poblando los catálogos digitales de Nintendo, siendo el último Mighty Switch Force 2. Entre tanto han sido los autores de los juegos de Hora de Aventuras, Thor, Ducktales: Remastered, Bloodyrayne: Betrayal o Double Dragon Neon, por mencionar algunos de entre los 25 títulos que figuran en página web.

Esa cabezonería de no dejar morir a la semi-genio bailarina pese a los malos resultados iniciales ha convertido a Wayforward en un estudio altamente respetado cuya maestría en las 2D siempre se ha hecho valer, no en vano Shantae explotaba la Game Boy Color hasta niveles absurdos, y Risky’s Revenge extraía de DS todo lo que el límite de 16 MB en el software descargable permitía. El cierre de la trilogía tiene que estar a la altura de la leyenda.

The Pirate’s Curse arranca poco tiempo después de lo acaecido en Risky’s. Shantae ha perdido su poder mágico y ya no es la genio guardián de Scuttle Town, pero sigue viviendo allí y protegiendo el lugar. Un día la ciudad es atacada por un maniaco de las armas llamado Ammo Baron, y Shantae sale a combatirlo pese a haber perdido sus poderes porque esa es su cuidad y ella es Madafaggin’ Shantae (como Batman pero sexy y alegre, y con más de una expresión diferente en el rostro) Las cosas se complican progresivamente, y acaba haciéndose a la mar con Risky Boots, su archienemiga, con el fin de destruir la magia negra que amenaza con asolar algo más que Sequin Land.

zlCfzTDHFnUhCgMmca

I’m the MADAFAGGIN’ Shantae

La premisa de la aventura es simple en principio, pero su desarrollo es increíblemente ligero y divertido, si de algo puede presumir Wayforward es en no haberse contenido en lo que a eventos y guión respecta, no faltan referencias a anteriores entregas así como a otros juegos del estudio, y en general nos hacen pasar por ellos con una sonrisa en la cara, merced del alegre carácter de Shantae y, en ocasiones, el contraste de este con el de la antipática Risky u otros personajes más maduros con la cabeza mejor amueblada. No faltan momentos deprimentes eso sí, e incluso alguna que otra revelación importante; como ya he dicho, el estudio no se ha contenido en absoluto.

Por supuesto una de las preguntas del millón se alzará en la cabeza de muchos ¿Es necesario jugar a las anteriores entregas? Bien… argumentalmente estamos ante una secuela directa, lo que implica que hay eventos que naturalmente nos hemos perdido ¿Por qué ha perdido Shantae su magia? ¿Quiénes son Bolo, Rottytops o Sky? ¿Por qué es una amenaza Risky Boots? Obviamente la respuesta a estas preguntas se responden como poco de pasada, pero es mejor si jugáis a los anteriores, y además se cuentan entre los mejores de sus respectivas plataformas ¿Os echa para atrás DSiWare? Tenéis Risky’s Revenge en Steam por 9,99 €, y el Shantae original está en la eShop portátil por 6 €. De nada.

Pero aún no habiendo jugado a los anteriores, cada uno de los personajes y situaciones de The Pirate’s Curse son encantadores, naturalmente esperar un Heavy Rain o un The Last of Us está completamente descartado, así que sólo sentaos con la consola en la mano y disfrutad de los diálogos.

screenshot

En los retratos en 3D se da volumen a todo. TODO.

Y hablando de disfrutar, los gráficos también son algo a contemplar con detenimiento y ante lo que esbozar una sonrisa, o más de una. Cuando trabaja a su aire, la marca de la casa de Wayforward son unas 2D impecables, marcadas por el estilo pseudoSD nacido en Game Boy Color sin perder una pizca de detallismo, y en 3DS cumple a la perfección marcándose los gráficos 2D más limpios y detallados del catálogo de la máquina, la compresión es nula y todo brilla en la pequeña pantalla, en la que podemos ver hasta el ombligo de la diminuta Shantae, todo ello a unos 60 fps sólidos como rocas y con un 3D estereoscópico que el estudio viene perfeccionando desde su estreno en la eShop con Mighty Switch Force.

La animaciones son dignas de destacar también, todo está animado en el juego y hay muy pocos elementos de los que puede decirse que tengan un frame de menos. Realmente un trabajo prácticamente impecable.

Un detalle extra a mencionar es que el principal punto diferenciador entre las versiones Wii U y 3DS del juego son los retratos en alta resolución de los personajes, en Wii U están en HD y en 3DS… en 3D, pero en un 3D que da volumen a todo, literalmente. Lo entenderéis cuando aparezca el primer personaje con una delantera prominente (Sky en el primer minuto de juego sin ir más lejos) y casi casi podáis tocar ciertos detalles fuera de la pantalla.

Huelga decir, eso sí, que con tan sólo mirar algunas capturas de Risky’s Revenge se hace evidente que hay muchos sprites que han sido redibujados y adaptados a la ligeramente superior resolución de 3DS pero, honestamente, al no existir disonancia entre estilos artísticos como sí ocurre con Symphony of the Night y sus sucesores es algo de lo que es imposible apercibirse si no has jugado a las entregas anteriores.

Algunos homenajes son más evidentes que otros

Algunos homenajes son más evidentes que otros

En el sonido no defrauda, vuelve Jake Kaufman, Virt para los amigos, con temas clásicos y nuevos, los clásicos como Scuttle Town o Burning Town han recibido un lavado de cara para ser adaptados al ritmo de los nuevos, que rezuman acción y aventura por los cuatro costados. Cada isla y mazmorra tienen sus propios temas, y en ningún caso desentonan con la ambientación del entorno e incluso invitan a movernos y avanzar zurrándole a todo lo que se nos ponga por delante.

En el lado negativo podemos destacar los FX, no es que sean malos pero en algunos casos no pegan con la acción que estamos realizando o parecen sacados directamente de las tripas de una Game Boy, no es algo generalizado pero… esta ahí, y en lo personal no puedo evitar que me moleste.

Jugablemente es impecable. Unido a la suavidad y nitidez de todo lo que vemos en pantalla tenemos a una Shantae que responde inmediatamente a todos nuestros comandos y nunca nos impide realizar una acción, los latigazos de su cabello son aún más rápidos que en entregas anteriores y además, junto a los movimientos que adquiriremos a lo largo de su aventura, podemos comprar movimientos especiales que nos serán de gran ayuda como el siempre útil Backdash, una patada lenta pero cuya potencia dobla la de nuestros ataques normales o la posibilidad de recuperarse en el aire cuando somos derribados; las animaciones de todas estas acciones son elaboradas pero rápidas, de modo que se alcanza un equilibrio entre vistosidad y fluidez jugable que aún hoy se ve pocas veces.

Wayforward no se ha contenido un pelo con la dificultad

Wayforward no se ha contenido un pelo con la dificultad

En lo que al género respecta, The Pirate’s Curse es un Metroidvania, pero en lugar de limitarse a un gigantesco mapa con submapas, adopta el esquema de Castlevania: Order of Ecclesia y nos lleva por diversas islas en las que habremos de abrirnos paso a base de combates y acertijos hasta la correspondiente mazmorra, aunque ello no nos eximirá de llevar a la semi-genio de una isla a otra para localizar objetos que necesitaremos para continuar avanzando. Gracias a que las islas son pequeñas, nunca se hacen repetitivas y es fácil moverse por ellas (la velocidad de Shantae también ayuda) pero uno de los problemas del juego en lo que a su duración respecta reside exactamente en eso: Las islas son pequeñas y en media hora es posible haberse abierto camino hasta la mazmorra aunque en algunas – sólo algunas – tendremos que superar pequeñas secciones intermedias, como escapar de un palacio en el desierto tras ser confundida con una princesa o llegar hasta lo que creíamos que era una mazmorra sólo para descubrir que realmente sólo estamos abriendo el acceso a ella, y esos enemigos tan majos que hacen tanta pupa son sólo el aperitivo de lo que nos espera.

Porque esa es otra, afortunadamente la duración es salvada por la dificultad, con una curva un tanto accidentada que nos obligará a hacer uso de las habilidades adquiridas por el camino para sobrevivir, ya que ni de coña podremos hacer frente a todos los enemigos de la sala y salir indemnes. Llega un punto en que el único adjetivo para definir al juego es Megamánico, pues podemos llegar a acabar en salas que combinan enemigos que atacan con cuerpo a cuerpo, con proyectiles, precipicios y/o trampas de pinchos, que acabarán automáticamente con la vida de la pobre Shantae (los precipicios sólo nos restarán 1/4 de corazón, que llegados a este punto es un bien muy preciado)

Como dato final, para alcanzar el 100% hemos de recolectar todos los Pulpos Corazón (cada cuatro obtenemos un corazón extra) y derrotar a todos los Cacklebats, secuaces de Risky que han sido corrompidos por la magia negra. Una vez alcanzado este último requisito tendremos acceso al final bueno del juego.

Análisis basado en la versión de Nintendo 3DS.

Perfección visual, excelencia musical y meticulosidad jugable caracterizan a un juego que se enfrenta a nosotros sin ninguna vergüenza, manteniendo su clásica dificultad y ofreciendo fanservice sin caer en la falta de respeto. Si sólo ofreciera Cross-buy completo (comprando una versión la otra sale al 50%) y mejoraran la traducción sería la leche.

Deja un comentario