Las rocas de los Monty Python

Análisis de Rock of Ages II: Bigger & Boulder

Por Oaky el

ACE Team es un equipo muy peculiar en lo que a su trabajo se refiere. Son los autores de Zeno Clash, del primer y más que curioso Rock of Ages, y de mi favorito: The Deadly Tower of Monsters. A lo largo de su carrera han demostrado ser un equipo que realiza juegos muy diferentes a lo habitual, o que se basan en géneros conocidos donde terminan introduciendo el estilo tan característico de la desarrolladora.

Supongo que tarde o temprano algunos de sus títulos triunfarían más que otros como para ofrecer secuelas de los mismos. Esto ya ocurrió con Zeno Clash, y ahora es el turno de la segunda parte de Rock of Ages.En Bigger & Boulder se presenta la misma idea que en la primera parte. En el juego encarnamos a Atlas, “el hombre que sujeta la Tierra” mientras Dios hace sus tejemanejes. Sin embargo, por un despiste, Atlas cae en la Tierra junto con su bien amada piedra. A partir de aquí se irá encontrando con figuras históricas como Ricardo Corazón de León, Juana de Arco, Van Gogh y otras de carácter ficticio, como Don Quijote.

Por una razón o por otra – aunque en algunos casos no queda del todo claro –, siempre termina enemistándose con ellos y entablando una pelea, algo que desemboca en la jugabilidad del título, sobre lo que hablaremos más adelante.

En cualquiera de los casos, la historia toma una gran influencia del trabajo de los Monty Python. Es una idea loca y sin sentido alguno, pero que funciona. Sin embargo, quizás le falta algo más de miga a la hora de explicar por qué Atlas se enfrenta a tantas figuras históricas, porque algunos combates no tienen ningún motivo aparente detrás.

Pero más allá de eso, es imposible negar la originalidad que tiene el argumento. Puede que no sea el mejor – mismamente, el de The Deadly Tower of Monsters tenía mucha más profundidad –, pero funciona correctamente y entretiene, como si de una comedia clásica se tratase. ¿Qué podría tener más sustancia? Por supuesto, pero creo que en ningún momento se pretendía que fuera así.Realmente la historia está ahí para justificar la jugabilidad del título. Rock of Ages II se basa en la navegación por un pequeño mapa donde hay colocadas unas torres. En cada torre se encuentra uno de los rivales a los que tendremos que hacer frente en batallas que combinan el humor, las plataformas y la estrategia.

En estos enfrentamientos deberemos escoger qué roca queremos usar – desbloquearemos más por cada rival que derrotemos –, así como los objetos que queramos utilizar para defender nuestra fortaleza.

Una vez seleccionado todo, entraremos al campo de batalla, donde tendremos que hacer dos cosas: la primera de ellas es preparar las defensas de nuestra puerta. Para ello, colocaremos todos los objetos que hayamos escogido con anterioridad (entre los que se encuentran vacas, molinos de viento, cañones, trampolines…). Con ellos trataremos de evitar que la roca enemiga golpee nuestra puerta y la destruya. Una vez hayamos hecho esto, nuestra piedra habrá terminado de construirse, y es aquí donde entra en juego la segunda parte, la más interesante de la obra: usar nuestra piedra para derribar la puerta de la fortaleza del rival.

Para ello, deberemos recorrer el mapa con maestría hasta llegar a la entrada enemiga y provocarle un daño material. En el recorrido podremos hacer uso de atajos muy bien escondidos, pero también tendremos que evitar los propios agujeros del mapa, así como las trampas que use el contrincante contra nosotros.

Así pues, aunque parezca extraño, esto es lo que haremos a lo largo de toda la aventura. Defender nuestra puerta y usar una gran piedra para atacar la entrada del rival. Una vez la derribemos, solo tendremos que aplastar al enemigo en cuestión, y batalla terminada.La cosa no acaba aquí. Además de este modo base, también hay otra modalidad en la que tendremos que realizar carreras por el mapa contra dichos rivales, donde aquel que gane tres rondas se alzará con la victoria.

Por otro lado, en el mapa hay bosses secretos que presentan mecánicas diferentes, y que poco o nada tienen que ver con el esquema habitual que presenta el juego. Algunos de ellos se basan en obras clásicas, como Frogger, dando lugar a una variedad que se agradece bastante.

Por si esto fuera poco, hay un modo contrarreloj que nos reta a recorrer los mapas del título en el menor tiempo posible, y también hay una vertiente multijugador, donde podremos realizar combates y carreras contra otros jugadores, algo que, sin duda alguna, aporta más diversión a la propuesta debido a lo loca que es su idea (jugué con un par de ingleses, y las risas que se echaban no tenían nombre).Sin embargo, esto no quita que el juego se haga repetitivo. A pesar de que se observe que haya intención de ofrecer más variedad, la mecánica base sigue estando ahí, y siempre termina aburriendo el hecho de estar haciendo todo el rato lo mismo: voy a este punto, derribo la puerta de mi contrincante, le gano en unas carreras, y uno menos.

A esto se le suma que el diseño de los niveles no es el mejor en algunos momentos. Con esto me refiero a que, en muchos casos, la orientación del jugador brilla por su ausencia, ya que el mapa no ofrece ninguna indicación o dirección en bastantes puntos, lo que termina haciendo que nos perdamos por el escenario y, por consiguiente, seamos derrotados en la partida si perdemos mucho tiempo.

Esto no ocurre demasiado, pero en las situaciones en las que tiene lugar resulta un poco desesperante. Pasa lo mismo con la curva de dificultad. No hay ningún orden concreto para enfrentarse a nuestros rivales, pero hay algunos que son realmente difíciles si no tenemos ciertos objetos de defensa desbloqueados en ese instante. No habría estado mal alguna indicación, aunque fuera de manera “invisible”, para guiar al jugador a la hora de enfrentarse a los rivales en un orden concreto.Respecto a su apartado técnico, es un juego más que correcto. La imaginación que tiene en su idea y concepto también se traslada a la vertiente gráfica, con escenarios que se adaptan muy bien a cada uno de los contrincantes que los protagonizan. Por ejemplo, el mapa en el que nos enfrentamos a Van Gogh parece un cuadro pintado con su estilo artístico, mientras que el escenario en que trataremos de hacer frente a Don Quijote cuenta con molinos que, desde lejos, son gigantes.

Sin embargo, hay que decir que aunque la tasa de frames sea de 60 fotogramas por segundo en su mayoría, esta desciende en los momentos en los que las físicas de los objetos que destruimos (como murallas, por ejemplo) se convierten en las protagonistas. No es algo que moleste, incluso llega a ser comprensible cuando lo jugamos y vemos la cantidad de piedras o partículas que terminan desperdigadas por el mapa. A pesar de esto, no deja de ser algo que está presente y que, quizás, con un pelín más de optimización se podría haber solventado, pero no es algo que haga del juego una experiencia injugable.De forma sonora se puede apreciar una amplia variedad de temas musicales que, como con el apartado gráfico, también se compenetran muy bien con los protagonistas de cada uno de los escenarios en los que nos adentremos. Hay un gran catálogo de música licenciada, desde la clásica a la más moderna, y también cuenta con temas propios que tienen una fuerte inspiración en canciones de épocas concretas, pero con un giro de tuerca para aportar más variedad.

Los efectos de sonido también son más que correctos y se adaptan muy bien a la temática y la idea con la que cuenta el juego. Son simpáticos, originales y muy diferentes entre sí. Se ha realizado un trabajo adecuado en esta labor, y lo mismo ocurre con el poco doblaje con el que cuenta el título, elaborado con un gusto impresionante que, aunque no llegue al nivel de la narración tan maravillosa e hilarante de The Deadly Tower of Monsters, sí que funciona bien y ayuda a mantener la comedia tan única de la aventura.

En cuanto a su duración, hablamos de un juego que dura 8 horas completando absolutamente todo, logros incluidos. La verdad es que es una duración más que correcta para una aventura que, en sus últimos instantes, termina haciéndose algo repetitiva por lo comentado anteriormente. Además, tampoco considero que ofrezca una rejugabilidad muy marcada más allá de querer volverlo a jugar dentro de unos años, o para echar unas partidas con los amigos gracias a su multijugador.

Análisis basado en la versión de PC perteneciente a Steam.

Rock of Ages II: Bigger & Boulder es un juego más que correcto. Muy simpático, diferente y con una idea tremendamente original, este nuevo trabajo de ACE Team sabe destacar por sus virtudes, pero no puede sobrepasar la sensación de repetitividad que termina dejando en el tramo final de la aventura. Sin embargo, las risas están garantizadas, y su magnífico desenlace bien podría catalogarse como uno de los mejores momentos de la historia de los videojuegos.

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