El celebrado simulador penitenciario de Itroversion llega a consola

Análisis de Prison Architect – Console Edition

Por HEYT el

¿Has jugado alguna vez a Sim City? Si es así, seguramente alguna vez hayas construido demasiado sin darte cuenta. Y bum. Red saturada. Otro apagón más en tu ciudad. Un pequeño fastidio inconsecuente. Tu ciudad muestra unos iconos muy feos durante los momentos que tardas en construir otra central que no deja de ser nada más y nada menos otro hachazo al flujo de caja del Ayuntamiento.

En Prison Architect un apagón puede ser lo peor que te puede pasar. Si te pilla distraído o en un mal momento en el que tus presos no están en sus celdas por ejemplo, es posible que no salgas de ésta. Tus guardias no son suficientes para obligar a meter a todos en sus celdas. Algunas se quedarán sin cerrar. Y siempre hay muchos más presos que guardias… así que algunos aprovecharán la confusión general para robar algún destornillador del taller. Y los que ya tienen el suyo lo usarán para quitarse de en medio ese otro preso que tan poca gracia les hace mientras el agua de la ducha limpia la sangre. Los más avispados simplemente encontrarán la forma de abrirse campo a través hasta una libertad que (asumimos) no se merecen.

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Prison Architect es un juego de gestión en el estilo de la clásica saga Tycoon en la administramos todos los detalles para crear una prisión pacífica, eficaz y rentable. Cada preso que acogemos en nuestro centro penitenciario se traduce en ingresos para nosotros. Cuanto más peligroso el preso mayor la paga… pero distintos presos crean distintos ambientes y, en esencia, hacen cosas distintas. Gente con condenas y regímenes estrictos siempre traman algo con una presa en mente.

Manejar todos los parámetros para tener una idea de cómo empezar a construir tu prisión es considerablemente complejo. El juego hace un esfuerzo por guiarte por su interfaz y sus múltiples opciones en distintas situaciones mediante el modo Historias de la Prisión. Efectivamente, el juego trata de mantenerte entretenido mediante historias en torno a los presos y personal penitenciario, pero tu principal motivación va a ser aprender a jugar mediante los distintos escenarios y situaciones propuestos. Ésto deja a este modo en una mala posición: la historia no tiene suficiente gancho como para ser la fuerza motivadora para lograr que el jugador siga adentrándose en él y cada misión está estructurada de forma plenamente didáctica, muy pausada, en sintonía con el ritmo del género al que el juego pertenece. No tener poder de decisión sobre lo que se hace y cómo es una parte fundamental de los tutoriales, pero es uno de los pilares fundamentales que hacen divertidos este tipo de juego. Prison Architect trata de solucionar ésto proponiendo objetivos opcionales. En nuestros ojos no hacen más que alargar una lista de tarear por la que suponemos que el jugador no querrá tener que tratar demasiado tiempo; al fin y al cabo si queremos recrearnos lo haremos en el modo principal de juego.

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El modo historia alterna largas listas de tareas con historias criminales contadas a través de viñetas y el motor del juego.

Adentrarse en una partida de Prison Architect plantea la pregunta si queremos gestionar una prisión predeterminada (o que otro usuario haya compartido con la comunidad) o construir y gestionar todo el complejo desde cero. A pesar de que la segunda opción plantea opciones y decisiones más interesantes, la primera es una gran opción debido a enorme complejidad y potencial tedio que plantea empezar sin nada, especialmente si llevamos poco tiempo jugando -aunque los diseños predeterminados son excelentemente creativos, todo sea dicho-.

La cantidad de detalles a tener en cuenta es una gran virtud de este juego, pero el posible tedio tiene su origen en una interfaz que deja algo que desear. En sí misma es no es una mala adaptación de un género que siempre se va a jugar mejor en ordenador. El problema es que a la hora de construir y designar salas -señalar para qué queremos que se use cada espacio: celdas, comedores, aulas, etc- es un proceso que puede ralentizarse mucho a causa de enormes listas de ítems y categorías clasificadas mediante menús gráficamente muy similares o con indicaciones que pueden hacerse confusas al principio. Por otro lado los errores al construir pueden salir bastante caros (literalmente). Los primeros compases con este título apelarán a la paciencia del jugador. Aún con todo, nada que no sea nuevo para el aficionado a esta clase de juego.

Pero una vez adaptados a la idiosincrasia del manejo, Prison Architect no decepciona. Tras su aspecto de humilde juego indie se esconde un juego en el que las posibilidades, el detalle e interesantes situaciones emergentes se unen en un auténtico sumidero de horas. La forma en la que juntemos presos según sus regímenes, la forma en la que sus horarios coinciden ya nos dará muchos dolores de cabeza dado que los presos condenados a muerte se meriendan a los de baja seguridad, controlar el contrabando y los hurtos sin realizar excesivos registros, tapar túneles improvisados de nuestros apreciados residentes, decidir cómo canalizar el agua sin que nadie pueda entrar por la tuberías, obtener informantes que nos digan cómo se organizan las bandas de la prisión, establecer programas de rehabilitación que disuelvan la demanda del tráfico de sustancias… El juego nos permite afrontar cuestiones como estas permitiéndonos hacerlo de nuestra manera a medida que nos vamos familiarizando con los sistemas, los trucos y las dinámicas mediante la selección de distintos alcaides que potencian y perjudican algunos rasgos, lo que nos ayudará a experimentar distintos tipos de gestión y que harán las delicias de los jugadores más inclinados a experimentar desde el primer momento y de cualquiera que haya empleado ya algo de tiempo en Prison Architect y busque algo más de variedad.

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La distribución eficiente del espacio es uno de los pilares básicos para manejarse en Prison Architect.

Una vez seleccionados el resto de parámetros, relativos principalmente a dificultad -que es muy flexible, algo muy de agradecer- nos abriremos paso mediante subvenciones que nos adelantan un pago que se completa tras la construcción de las instalaciones propuestas. A medida que nuestro número de internos aumente podremos ir fluctuando nuestra contratación de personal e incluso poner a los presos a realizar algunos trabajos como limpieza o restauración cuando estén dotados de la educación necesaria e incluso llevar el centro penitenciario al equilibrio presupuestario gracias a la venta de los productos elaborados por los presos.

Como en la mayoría de juegos del estilo, la ambición a la que podemos aspirar es al mayor volumen de presos con el mínimo número de incidencias. El gran aspecto que este título sabe hacer destacar de forma brillante es la individualidad de cada preso y cómo afecta al conjunto de la prisión: no es solo que cada uno tenga sus propia condena, biografría o árbol familiar, es que cada una de estas cosas crean un perfil que, unido al del resto de internos y las decisiones que se vayan tomando conducirá a cada uno por una senda u otra, requiriéndode distintos programas, instalaciones y generando distintas conductas que van a afectar a la viabilidad de tu prisión y a cómo tu hucha es capaz de equilibrarlo todo, con la ayuda de tu cabeza, claro.

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Al fin y al cabo el gran objetivo del juego no es otro que la estabilidad económica: las fugas y asesinatos que tengan lugar bajo nuestra supervisión tendrán una multa económica además de tener que buscarnos nuevos presos para restablecer el nivel de nuestros ingresos. Como en Sim City, un apagón sigue siendo un golpe al monedero más que otra cosa. Pero Prison Architect despliega una serie de consecuencias, situaciones o incluso historias, si queremos verlo así, que maquillan este hecho con puro entretenimiento. No deja de ser un  Tycoon, pero aquel dispuesto a sumirse en él encontrará posiblemente en él un juego profundo que va mucho más allá de equilibrar el balance, ofreciendo gran multitud de decisiones y formas de hacer las cosas que aprenderemos a disfrutar y tomarnos en serio. Pensar qué tipo de puerta debería conducir al patio donde un condenado por agresión pincha la yugular a otro que cumple por piratería de juegos indie con un tenedor de plástico suele ser mucho menos entretenido. Pero quizá con otra puerta las cosas hubieran sido distintas.

Análisis basado en la versión de PlayStation 4.

Es difícil encontrar grandes fallos en Prison Architect más allá de los propios de su humildad y una irritante e inexplicable carencia de acompañamiento musical, apartado en el que el juego es absolutamente deficiente. Con un modo historia mejorable y unos primero pasos duros y posiblemente frustrantes, los jugadores que más tiempo inviertan en este título serán los más recompensados. Una vez adaptados a su manejo y a su dinámica, dará a los aficionados al género un montón de horas en las que sorprenderse, equivocarse y seguir viendo cosas nuevas, ahora también en consola en una adaptación competente de un juego complejo y absorbente que ofrece mucho más de lo que pide, sin ser excelente.

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