Atraco a mano armada

Análisis de Payday 2

Por Boston el

Payday: The Heist puso pie sobre un terreno relativamente virgen en el mundo de los videojuegos: los conocidos heist, robos a mano armada, atracos. Un género que la ficción cinematográfica ha desarrollado extensamente y que los videojuegos apenas habían tratado, mucho menos como eje central de un título. Payday presentaba un grupo de cuatro ladrones enmascarados y proponía una experiencia cooperativa nueva que sufría de muchos lastres que impedían su buena resolución, pero que, aún así, conseguía proporcionar generosas dosis de buena diversión.

En esta segunda parte, Dallas, Chains, Hoxton, y Wolf, están de vuelta para hacer dinero mediante sus inmorales métodos, aunque en esta ocasión sus máscaras reflejarán mejor la voluntad del jugador. Esto es así gracias a la multitud de opciones de personalización que propone esta entrega. Ahora, el dinero conseguido con los atracos puede reinvertirse en nuevas armas, mejoras para las mismas, chalecos y máscaras. Pero no es tan sencillo como parece. Aunque las nuevas armas se pueden comprar sencillamente con dinero, los patrones estéticos de las máscaras y las mejoras armamentísticas requieren que encontremos antes los materiales adecuados. Estos se consiguen al terminar con éxito una misión, entonces nos dan a elegir entre tres cartas, y el azar determina si conseguiremos un nuevo puntero láser para la metralleta o una textura diferente que aplicar a la máscara, por ejemplo.

Jewel Escape

Al finalizar una misión también recibimos experiencia con la que subimos de nivel. Payday 2 introduce cuatro clases, cada una con su propio árbol de habilidades. Algunas de las habilidades desbloqueadas serán meramente estadísticas, como poder resistir más daño o llevar más bridas con las que atar rehenes. Otras mejoras introducen elementos jugables como torretas automáticas, explosivo plástico con el que abrir cajas fuertes al instante o habilidades de intimidación y sigilo.

Algunas de estas mejoras abren nuevas posibilidades a la hora de afrontar los niveles. Un equipo coordinado, con jugadores curtidos en la rama del sigilo y con armamento silencioso, puede completar algunos de los niveles sin ser detectados. El sigilo es una opción, pero la mayoría de las veces veremos que todo desemboca en un tiroteo con las fuerzas de seguridad. Cuando la violencia arrecia la colaboración entre jugadores también es vital. La dificultad del juego puede resultar elevada, por lo que el apoyo -ya sea socorriendo a un amigo caído, o facilitando munición- es clave para conseguir huir en el vehículo de fuga con el botín a salvo.

Stealth Frame

Payday 2 propone más misiones que su antecesor y diversifica su propuesta al incluir niveles de distinta temática: está el clásico atraco a un banco, pero también robaremos en un pub nocturno o en un museo, por ejemplo. Algunas misiones tiene lugar durante varios días, es decir, se componen de varias fases. Al jugar, nos percataremos de que varios niveles sufren alteraciones aleatorias ya sean cambios en la ubicación de ciertas habitaciones o de la disponibilidad de algunas rutas. Pese a todo lo que se esfuerza por resultar variado, lo cierto es que la mayoría de los niveles de Payday 2 terminan desembocando en las clásicas oleadas de enemigos. Casi siempre habrá que esperar a que un taladro o un programa informático abra esta o aquella cámara acorazada mientras oleadas de enemigos que escupen plomo tratan de reducir a los ladrones. También se reutilizan escenarios (la misma joyería en varias misiones, el mismo banco…), de modo que no son pocas las voces de la comunidad que ya piden nuevo contenido a través del formato descargable.

La IA enemiga, que individualmente no es nada del otro mundo, consigue ponernos en apuros mediante la acumulación. Como un enjambre, los escuadrones SWATS y de unidades especiales acosan, acorralan, derriban y, en definitiva:  intimidan. Las unidades aliadas no se benefician de esta dinámica acumulativa. La IA amiga es muy poco amiga. Esto hace que jugar al juego offline no sea muy recomendable.

Release Screenshot 2

La interfaz online del juego ofrece un mapa de la ciudad donde aparecen, como puntos señalados, misiones de usuarios. Ahí acaba lo bueno de este método, en la estética. A la hora de darle uso, la interfaz no permite elegir qué misión queremos hacer, las partidas muchas veces están vacías o comenzadas sin que haya forma de saberlo y si nos echan o nos desconectamos de una saldremos directamente al menú, no se nos aloja en otra similar ni se recompensa el esfuerzo en caso de interrupción. Así pues, lo mejor aquí es jugar con amigos. Afortunadamente para esto sí hay suficientes opciones de anfitrión y privacidad.

Lo que vemos en Payday 2 nos sugiere que es un juego que va a recibir atención por parte de Overkill para aumentar su longevidad. La existencia de una cuenta secundaria de dinero en el extranjero, que hasta este momento no tiene utilidad, y el hecho de que podamos acceder a un piso franco propio sin aparente uso, sugiere la posibilidad de que sean desarrollados en el futuro. Nuevos mapas y misiones son más que probables y serán bienvenidos. Y es que Payday 2 es un título que demanda horas de entrega si se quieren descubrir todas sus posibilidades. Muchas de las opciones más interesantes desde el punto de vista jugable no se desbloquean hasta alcanzado un nivel alto en las clases disponibles. A la larga, y pese al esfuerzo que ha hecho Overkill por añadir elementos aleatorios, todos los mapas terminan siendo conocidos y la comunidad se centra en los que más compensan el balance tiempo-recompensa.

PAYDAY2_Docks_ferryman_clean

Payday 2 no siempre funciona: los problemas técnicos comentados, de interfaz online, de la IA, de un motor gráfico que a veces se asfixia ante la abundancia de unidades en pantalla, o por falta de cierta variedad jugable, cuando nos percatamos de que solo algunas misiones son realmente diferentes, y que la mayoría se desarrollan siguiendo un guión difícil de variar.

Pero cuando funciona, Payday 2 es un juego excelente. Los momentos previos al atraco, cuando cuatro jugadores desenmascarados noquean silenciosamente enemigos, desactivan alarmas y avanzan en sigilo hacia el dinero, son únicos en el mundillo de los FPS. También cuando todo ha terminado, y cuatro personas tienen que cargar pesadas bolsas de dinero hacia el coche de huida, mientras hordas de policías los acechan sin piedad, de modo que uno debe decidir si vale la pena regresar a por una saca de dinero más, o si es mejor escapar mientras todavía es posible.

PAYDAY2_Jewelry_store_shootout

Cuando Payday 2 funciona nos hace protagonistas de películas como Heat. De modo que la banda sonora se adapta perfectamente a cada escena, marcando la transición entre sigilo y acción, la música acompaña sutilmente primero y explota de adrenalina cuando los disparos se hacen inevitables. Las voces del juego, en inglés, se limitan a narrar los objetivos de cada misión y son apoyadas por textos en castellano.

Payday 2 corrige muchos de los errores del primero e implementa mejoras en algunas de las facetas que más lo demandaban, aunque también descuida otras no menos necesitadas. El juego propone una infinitud de opciones de personalización, y exige compromiso por parte del jugador si quiere descubrir todas sus posibilidades. Enfocado como un proyecto a largo plazo, en muchos sentidos el juego de Overkill es una cámara acorazada que se abrirá poco a poco para dar salida a su verdadero potencial.

2 Comentarios en "Análisis de Payday 2"

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