El demonio sobre ruedas

Análisis de Mad Max

Por AKAPONZE el

Mi nombre es Max. Mi mundo es fuego y sangre. Antes, era policía, un guerrero de la carretera buscando hacer justicia. Con el declive del mundo llegó, de una forma o de otra, el de cada uno de nosotros. Era difícil saber quién estaba más loco: yo… o los demás.

Mad Max es una película australiana de acción y ciencia-ficción de 1979 dirigida por George Miller y protagonizada por Mel Gibson. Un futuro no muy lejano, anti-utópico pero creíble, en el que todo se ha ido a la mierda y el ser humano sale de lo más profundo de su sótano oscuro. Ya sabéis todos de qué va la película por lo que no entraré en más detalles. Un film de culto. Como de culto son sus secuelas: Mad Max 2, The Road Warrior (El Guerrero de la carretera, 1981), Mad Max Beyond Thunderdome (Mad Max, más allá de la cúpula del trueno, 1985), y la última, que es un reboot de la saga, estrenada en 2015, Mad Max: Fury Road. Situada en un eje cronológico entre la segunda y la tercera entrega. Para muchos, otra obra maestra de la genial mente atormentada de George Miller.

La saga Mad Max es la gran fuente de donde muchas películas y videojuegos han bebido. Los casos más claros en cuanto a videojuegos son Carmaggedon, Road Rash, Fallout, Rage o Borderlands, así como el manga de El Puño de la Estrella del Norte y otros. Pero centrándonos en lo que toca, Mad Max el juego, ha sabido recrear el Universo creado por Miller, y le ha dado vida propia.

Y en medio de este caos de ruina, los hombres normales sucumbían aplastados. Hombres como Max… el Guerrero Max… que con el tremendo rugido de una máquina lo perdió todo. Y se convirtió en un hombre vacío, un hombre quemado y sin ilusión. Un hombre que, obsesionado por los fantasmas de su pasado, se lanzó sin rumbo al páramo.

Y fue aquí, en este lugar desolado, donde aprendió a vivir de nuevo.

En Mad Max vivimos el viaje de Max Rockatansky a través de las Wastelands, Las Tierras Desoladas. El Mundo ha muerto, y los pocos que quedan luchan por sobrevivir. Cada gota de agua, cada lata de gasolina, cada segundo de aire que respiran implica sufrimiento, sangre y la amarga y eterna sensación de que hubiera sido mejor morir. El caos y la desesperación imperan en un clima árido y desolador. Pocos son de fiar puesto que todos están locos o desquiciados, casi todos los demás seres vivos serán nuestros enemigos.

La historia podría ubicarse en un eje temporal entre Mad Max 2 y la última entrega, Fury Road. Max busca llegar a Las Llanuras del Silencio porque cree que allí encontrará el final del camino.

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En un punto de ese viaje, Max choca con parte de la banda que domina El Páramo: la Facción de Inmortan Joe. Al cruzarse con Lord Scrotus, uno de los hijos de Inmortan, pierde su coche y casi su vida, iniciándose así este espectacular juego. Max debe recuperar su Negro-Negro, el Interceptor, un Ford Falcon XB GT, el mismo que sale en los films.

Max conocerá a Chumbucket, un mecánico jorobado, un híbrido entre Gollum y el deforme de 300. Un fanático del motor y de los Dioses de la Bujía y la Combustión, el mejor mecánico que existe por esas tierras, y el mejor compañero que tendrá Max. Chum y un perro lo acompañarán en este viaje apocalíptico.

Chum cree en La Profecía, la que dice que un caminante se convertirá en El Conductor al volante del Magnum Opus, el coche más brutal que nunca nadie pudo soñar. De momento Chum cuenta sólo con el esqueleto del Magnum Opus y ayudará a Max a trazar un rumbo para alcanzar su objetivo.

Aquí se empieza a cortar el bacalao, una interminable búsqueda de mejoras para el coche, y para las Fortalezas de aliados, dejando cadáveres y destrucción por la carretera. Entre las persecuciones a bandas de psicópatas, los asaltos a refugios y fortalezas de locos degenerados, deberemos pacificar territorios con diversos trabajos. Tendremos que explorar el desolador Páramo y competir en carreras para conseguir fama y nuevos vehículos que pilotar o construir. Todo ello mientras tratamos de sobrevivir, saqueando chatarra, agua, comida y gasolina, nuestros principales recursos. Necesitaremos reponer la barra de salud, comiendo de las latas para perro, lagartijas y gusanos, que encontraremos en cuerpos pudriéndose al sol, proteína rica rica. Podremos rellenar la cantimplora de agua para recuperar vida, si lo que hay de comer no nos satisface. Se gastará la gasolina de nuestro coche, así que deberemos llevar siempre un bidón en el maletero para repostar.

Como hilo conductor, una trama no muy compleja pero sólida y salvaje, con un aspecto gráfico destacable en cuanto a escenarios y ambientación. Debe subrayarse su soberbio apartado sonoro: los motores rugen y el altavoz del mando te mete de lleno en la acción. Por otro lado, en cuanto al doblaje, llega con voces en inglés y textos en español. Un juego que ha sabido combinar buenos aspectos de Assassin’s Creed y Sombras de Mordor, aunque podría haber sido más completo si hubieran pulido más su faceta de supervivencia. Incluye un genial modo foto y un novedoso modo vídeo con el segundo mano con el que podemos pasarnos horas abducidos con facilidad. En #MadMaxCapture podéis encontrar obras de arte.

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Y es que a pesar de lo que pueda parecer, el apartado gráfico es bastante destacable. No sobresale como lo mejor de esta next-gen (que lo de next ya no existe, es gen a secas), pero tampoco se queda rezagado. El diseño de escenarios y localizaciones es sublime, yo mismo pensaba que diseñar y modelar un desierto o El Páramo no sería complicado, pero es de un realismo bestial y es de justicia reconocer el trabajo del diseño de localizaciones y del manejo de los colores. Decir que podemos sumergirnos en La Nada no es decir poco y aquí podemos entrar en un mundo desolador y con infinidad de lugares para explorar. Podemos encontrar refugios de bandas escondidos entre montañas, en cuevas o bajo el subsuelo, vestigios de un pasado cercano como edificios derruidos en lo que antes fueron ciudades, aviones estrellados de los que cayeron cuando se fracturó el mundo, barcos destruidos y oxidados en lo que antaño fueron mares ahora secos, incluso una zona de túneles de la red de metro. Huellas imborrables del paso de una civilización avanzada pero perdida con objetivos erróneos. La variedad de escenarios y lugares para explorar es amplia, pese a lo que pueda parecer.

Cada lugar está diseñado con criterio, con muchos detalles para el ojo observador y para el amante de este tipo de juegos. Todo está puesto para ayudarte a crear una burbuja que haga creíble la sensación agobiante de estar solo y jodido. Tenemos también el ciclo noche-día para hacerlo más real, y como colofón, las mega-tormentas. Algunas son sólo de arena, pero otras son una venganza de los dioses. En cuanto las veamos lo mejor será buscar refugio porque es algo bestial. La primera que vi una me hizo ir a por cerveza a la nevera. “Para afrontar esto necesito vitaminas”, Gobetto fue testigo. Cuando nos atrevemos a entrar en ellas podemos disfrutar de un espectáculo mortal, sonoro y visual. Si conseguimos aguantar el tipo podemos conseguir gran cantidad de materiales que vuelan por los aires, si sobrevivimos, claro.

Existen varias facciones y, dentro de ellas, diversos tipos de personajes y de vehículos. Tenemos un glosario, como en Sombras de Mordor, donde vamos añadiendo información conforme nos encontramos con ellos, dicha información es crucial para entender cómo combatir contra ciertos elementos o coches. Cada facción es diferente y es reconocible por su aspecto o coches de asalto y pillaje. Hay pocas facciones pero están compensadas con el amplio abanico de distintos psicópatas que las integran, todos con características únicas y diferentes entre sí. De igual modo pasa con los coches, los hay de muchos estilos. Algunos rozan lo bizarro, una fusión entre lo post-apocalíptico y barroco. Poco a poco, van añadiendo descargables para ampliar el Universo. De momento, tenemos un coche nuevo para descargar gratis en la Store.

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¿Y qué podemos decir de Max? Es un personaje al que se le podría haber sacado mucha más miga, le falta carácter y tiene pocas frases o gestos que denoten la locura y sus demonios internos. Pese a esto, es un personaje al que “le pillas el rollo” porque podemos ir personalizándolo a tu gusto. Conforme desbloqueamos zonas y realizamos misiones, nos dan la posibilidad de comprar mejoras para el personaje. Estas mejoras incluyen vestuario con bonus al daño y la defensa, o munición y habilidades de combate especiales. Pero lo mejor es la opción de elegir la cara de Max, desde barba de ermitaño loco hasta manchas de grasa y pintura por el rostro. Con ello se consigue una mínima empatía con Max, al que se le podría haber añadido algo más de personalidad.

Los hombres se comieron a los hombres.

Los caminos eran pesadillas interminables. Sólo sobrevivían los que se adaptaban a vivir de los desechos o eran tan brutales como para dedicarse al pillaje. Bandas de malhechores se adueñaron de las carreteras, listas para entablar combate por un tanque de gasolina.

Se trata de un juego en tercera persona, con una mecánica o jugabilidad muy básica en cuanto al control de Max. Al principio desespera por ser tosca. No podemos escalar salvo lugares habilitados para ello. Los saltos son de risa, los controles son atípicos, incluso llegué a quedarme atrapado entre 2 bidones de gasolina sin poder salir, los movimientos de combate son de machacarte el pulgar con el mismo botón. Pero todo mejora y vamos adaptándonos al estilo de juego, nos engancha la manera de despachar degenerados, con finalizaciones muy bestias que incitan al onanismo. Tiene detalles como la cojera de Max debida a la prótesis de su pierna, o la dificultad para correr tras caer desde cierta altura.

El combate se basa en golpear, esquivar y contraatacar. Básico, pero muy satisfactorio. Podemos comprar habilidades nuevas de combate, hacer combos salvajes con pinchos caseros, partiendo cabezas y brazos o disparando con la cacharra (la recortada que podemos convertir a 4 cañones). También podemos usar armas como palos con clavos o cuchillos en un extremo, lanzar bidones prendidos de gasolina a lo molotov, mientras repartimos como si se acabara el mundo, un gustazo.

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Tendría que hacer un apartado especial para las explosiones. Qué gozo cuando todo hace boom-boom. Creo que pocas veces he disfrutado tanto explotando cosas, ¿será porque por mis venas valencianas corre la pólvora? Puede ser, pero decir eso sería menospreciar un trabajo muy bien realizado, las explosiones y el fuego merecen un diez.

Una de las partes más importantes de este juego es la conducción. Hacía mucho tiempo que no liberaba, al volante del Magnum Opus, el lado más salvaje que llevo dentro, que tú seguro que también llevas. El rugir de los motores y las explosiones y lo logradas que están, hacen que nos metamos de lleno en el juego, llegamos a olerlo. Las persecuciones en coche son bestiales, hacen que no nos despeguemos del volante y siempre vamos buscando más enemigos a los que destrozar.

A medida que completemos misiones secundarias y, consiguiendo chatarra, accederemos a nuevas implementaciones de vehículo y armamento. Cada mejora nos permite variar el estilo de conducción. Podemos conseguir nitro para realizar saltos y persecuciones, y además fabricar defensas: barras laterales, blindaje, la velocidad de reparación de Chumbucket o los pinchos anti-abordaje (que impiden que nadie se suba a tu coche). Tan importantes como éstas son las mejoras de ataque: los parachoques delanteros para estampar rivales, los sopletes laterales o las llantas con pinchos. Por último están las mejoras visuales como pintura y grafismos. El armamento requiere un apartado extra. Como he comentado anteriormente, el diseño de los vehículos es inmejorable, una gran cantidad de coches para conseguir y rebosantes de creatividad.

El Magnum Opus guarda varias sorpresas. Con la cruceta iremos alternando para usarlas y provocar el caos. No hay que olvidarse de Chum, nuestro fiel escudero, al que siempre podremos recurrir para que nos arregle el coche, o llamarlo para que venga a recogernos al instante.

Empezaremos con un gancho en el coche (muy de Avalanche y Just Cause) que podemos utilizar para lanzarlo a modo de arpón y enganchar personas, puertas de guaridas, torres de vigilancia o similares y, usando la potencia del coche, derribar obstáculos. Completando misiones, podremos mejorarlo para arrancar el blindaje de otros vehículos o sus ruedas. Para eso tenemos a Chum detrás, que se encargará de tener el gancho a punto. Podemos apuntar mientras conducimos mientras entramos en un bullet time clásico. El uso del gancho es infinito.

La escopeta es una extensión de Max y la lleva tanto a pie como en el coche. Podremos aumentar su munición y capacidad destructiva, añadiéndole más cañones. Siempre la lleva encima, pero es en el coche donde se vuelve vital. Llevar un solo cartucho encima marca la diferencia cuando te persiguen 6 coches de bastardos homicidas. Creedme cuando digo que, a veces, no podrás con todos y los mínimos detalles marcarán la diferencia. Acercarse a un vehículo enemigo y disparar a su depósito de gasolina o a las ruedas, hará que tu día pase de cotidiano a un “Lovely Day”.

También contaremos con un fusil de francotirador acoplado en el maletero, muy útil contra enemigos lejanos y defensas perimetrales. Otra de las armas importantes es el Truenoarpón, una especie de lanza con una lata en su extremo rellena de pólvora negra boom-boom, que en manos de Chum viene a ser como un cohete.

Los sopletes laterales me han salvado el culo varias veces. Se trata de tubos en los bajos laterales del coche que escupen fuego, abrasando a cualquier incauto que se acerque demasiado. Gastan gasolina y podemos mejorarlos para que no consuman tanto.

Valiosa como el agua, la gasolina es escasa y muy necesaria, para nuestro coche y nuestros enemigos. Encontraremos algunas latas, muchas vacías, y podremos llevar una en la parte trasera del Magnum Opus. La gasolina es un elemento imprescindible en el juego, “no gas, no party”.

En cuanto al mundo del juego, el mapa está dividido en zonas que debemos conquistar y pacificar. El grado de amenaza de cada zona se cuantifica del 5 al 0 y para conseguir rebajarlo tendremos que completar misiones secundarias. Hay varios globos aerostáticos diseminados por el mapa y, en ocasiones, necesitaremos gasolina para reactivar su motor. Con ellos ascenderemos para, usando los prismáticos, localizar dichas misiones secundarias como asaltos a campamentos, reducción de amenazas y eliminación de convoyes de gasolina o chatarra.

Y llegamos al resumen final. El juego empieza algo flojo pero va calentando motores, hasta llegar a un punto de ignición pura y salvaje. Con la conducción como principal reclamo, y la posibilidad de exploración en un mundo extremo, logra atraparte horas y horas. Su hilo argumental es simple a la par que contundente, pero falto de misiones con más punch o Rock´n Roll. Cuenta con infinidad de trabajos secundarios para reducir la amenaza de los distintos sectores, algunos repetitivos pero se lleva bien puesto que siempre se cruza “alguien” en el camino a tu objetivo. Tenemos libertad total para explorar el mapa, que no es pequeño, pese a lo que pueda parecer a priori. Tengo que destacar que, consiguen meterte de lleno en La Nada, en este sentido, es un trabajo impecable. El juego es adictivo y te pasan las horas volando, perdón, conduciendo. Oyes un motor a lo lejos, y sientes la imperiosa necesidad de marcar tu territorio, no te aburres de machacar psicópatas y tarados.

Cierto es que existen aspectos negativos, y que podrían haber hecho hincapié en el tema de la supervivencia. La necesidad de recursos como agua, comida, munición o gasolina es vital, pero no llegas a sudar sangre para conseguirlos, cuando debería ser prioritario. Es contradictorio que un juego de supervivencia permita “viajar rápido” a otros puntos del mapa, dejando en algo superficial aspectos primordiales. El Universo creado por George Miller requería un juego a la altura y, viendo títulos como The Last of Us o Dying Light, se echa de menos el crafteo de armas y diversos elementos.

Análisis basado en la versión de PlayStation 4.

Un título apto y recomendable para los más críticos, e imprescindible para los fans de la saga Mad Max. Deja la sensación de que pudo ser algo mucho mejor, pero es un juego, divertido y adictivo, que hace saltar del sofá y gritar a los cuatro vientos que eres el Guerrero de la Carretera.

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