Por el poder de GreySkull!!

Análisis de inFAMOUS: Second Son

Por Chus el

Tener poderes, una fantasía clásica en la mente de todos. No hay nadie que a la pregunta “¿Qué poder le gustaría tener?” responda “No, no. A mi no me gustaría tener poderes”. Bueno, quizá Cole McGrath, pero el juego que trataremos hoy poco tiene que ver con Cole y sus atribulaciones.

Volvamos a la pregunta sobre el poder favorito de cada uno. Las respuestas más comunes suelen ser volar, ser muy fuerte, disparar lásers por los ojos, ser invisible (este último es más común entre el sexo masculino). ¿Y si se pudieran tener todos? Y no me refiero a decir que uno se pide tener todos los poderes. Me refiero a tener el poder de copiar poderes, de aprender poderes. Eso ya es bastante más interesante. Siempre que haya gente con poderes alrededor, claro.

Nada como unos polvos mágicos para recargar poderes

Esta es la premisa de la que parte inFAMOUS: Second Son. Una premisa que hace de eje central y de hilo conductor de toda la historia del juego. En este aspecto tenemos una historia mucho más verosímil que en anteriores juegos de la saga, si bien es poco elaborada y puede darnos la impresión de que le falta algo de enjundia. Es una historia muy sencilla con pocos personajes y que se hace más corta de lo que debería. La química que hay entre los personajes es muy buena y es algo que apenas se explota durante la historia. A lo largo de toda ella nos cruzaremos con otros individuos con los que apenas compartiremos un par de misiones que nos dejarán con ganas de mucho más. Si bien todos ellos son bastante arquetípicos (un rebelado contra el sistema, un hermano mayor protector y responsable, una chica malota con un pasado triste, etc.) los diálogos no lo son en absoluto y harán que disfrutemos de cada línea de vaciles y chistes que se intercambian.

Siguiendo en lo referente a la historia, parte de esta credibilidad que transmite se debe a las elecciones morales que debemos tomar. En esta entrega parece que no han querido retorcer el argumento para conseguir que el jugador sude tinta debatiéndose entre buenas y malas acciones y han apostado por un planteamiento más directo. Y es algo coherente sabiendo que no hay apenas nadie que juegue su primera partida como un villano. Debido al sistema de desbloqueo de poderes por karma, que hace que sólo se puedan acceder a ciertas habilidades si se es muy malo en este juego parece que lo que se busca es que no nos comamos la cabeza y si queremos ser bueno elijamos la opción de ser bueno en todas las decisiones, y viceversa. De hecho, hasta vienen indicadas como opción buena y opción mala.

¿Es esto algo negativo? Al contrario, desde el punto de vista del que escribe no hacen más que quitar un obstáculo que se entrometía en las partidas de aquellos que elegían conforme a sus propias opiniones en anteriores juegos de la saga y que veían como los poderes sólo disponibles para niveles de karma extremos se hacía sólo accesibles casi al final de las partidas. En este juego nadie elegirá la opción malvada salvo que quiera ver la historia malvada o tenga un problema de valores morales que debería hacerse mirar.

Dat visual FX

Dejando de lado la historia principal, tendremos misiones secundarias bastante variadas y entretenidas que harán que queramos liberar Seattle del yugo opresor (así como llenarla de grafittis). Además se ha añadido recientemente el «Paper trails», una serie de misiones en la que tendremos que hacer cosas tanto dentro como fuera del juego y que promete bastante en un futuro.

Pero no todo en inFAMOUS: Second Son son decisiones morales y personajes carismáticos. Tenemos una ciudad ocupada por una especie de pseudo ejército opresor que odia y quiere exterminar a los conductores y cuyos soldados han sido modificados para tener poderes (no, no son nazis). Resulta muy sencillo empatizar con un “antisistema” como nuestro protagonista cuando el sistema al que se enfrenta es así.

La jugabilidad a la hora de machacar y destruir a este ejercito y sus estructuras (algo que además resulta extrañamente placentero y adictivo) ha sufrido cambios menores con respecto a los anteriores juegos, para cambiar de un set de poderes a otro nos bastará con absorber una fuente de este poder. Si jugamos como gente buena deberemos tener cuidado de no matar a nadie o resetearemos un contador que al llenarse nor permite hacer un movimiento final. Si por el contrario somos los más malos del barrio tendremos que alcanzar 8 acciones malvadas en un periodo de tiempo, potenciando que juguemos como los juegos de poderes están hechos para ser jugados, siendo un huracán de destrucción que no deja nada vivo a su paso. Esto hace que sea mucho más sencillo jugar como malo que como bueno, por lo que si uno se considera una persona torpe y tiene pocos escrúpulos es recomendable escoger el karma negativo si se intenta pasar el juego en la máxima dificultad, pues aunque no es demasiado habitual que muramos si vamos con cuidado no es extraño que tengamos que poner pies en polvorosa para recuperar salud durante algún combate en el que nos despistemos.

Deja que el lado oscuro fluya por ti

Deja que el lado oscuro fluya por ti

Sonoramente hablando el juego cumple muy bien, con un gran doblaje que tienen algunos problemas de sincronización labial. La cantidad de frases que oiremos por la calle es muy elevada y es raro que a lo largo del juego escuchemos una frase más de dos o tres veces salvo que nos quedemos a pie de calle a ver como llueven los piropos (o insultos, claro). La banda sonora acompaña muy bien durante los combates aunque no llega a tener ninguna melodía sobresaliente o que se nos quede grabada en la memoria.

Bueno, ya hemos hablado de todo lo referente a la historia y jugabilidad. Cualquiera que deje de leer aquí se llevará la impresión de que es un bueno juego, pero quizá no sobresaliente. Si tuviera unos gráficos buenos no sería un juego sobresaliente, pero… Tiene unos gráficos que no son de este mundo.

I think I’m high, man

Desde el primer momento podemos ver que estamos ante un juego excepcionalmente bueno en el apartado gráfico. El botón de Share corre peligro de gastarse cuando este juego está en ejecución y esto es debido al gran detalle y preciosismo con el que están hechos los entornos, los modelados y, por encima de todo, los poderes.

El poder con el que comenzamos, el humo, es un deleite de partículas, chispas y explosiones que no hace más que ser un aperitivo a los poderes que viene más adelante y que son a cada cual más espectacular. Podemos pasarnos horas corriendo transformados en una especie de flash psicodélico o lanzando granadas de luz y viendo cómo el entorno se ilumina una vez desbloqueamos los poderes de neón. Ver cómo se vienen abajo las estructuras de los enemigos, así como los monumentos de Seattle cuando no medimos bien a dónde van nuestros ataques (o sí y sólo queremos ver cómo revienta todo) y las luces de la ciudad reflejadas en charcos cuando llueve, hacen que uno considere con atención hasta donde puede llegar esta generación, o al menos la PlayStation 4, en los próximos años.

Primer gran juegazo del año para PlayStation 4. Si te gusta la saga este es un imprescindible. Si ni te gusta la saga ni te gustan los juegos de poderes aún así el poderío gráfico (poderío, poder ¿lo pillas?) que presenta este juego te encantará. Los únicos contrapuntos que se le pueden achacar son un limitado número de misiones secundarias y una historia que no explota como debería a sus personajes.

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