¿Lista para un último encargo?

Análisis de Dishonored: La Muere del Forastero

Por Oaky el

Arkane ya nos brindó un maravilloso juego con Dishonored 2, un título que, como bien sabéis los seguidores de esta casa, nos encantó y nos pareció una obra atemporal, que aparecía en un momento en el que los inmersive sim volvían a ponerse de moda, cosa que, ahora mismo, se mantiene con otros juegos como Prey o el último Deus Ex.

Sin embargo, tras terminarlo, yo siempre esperé que, tarde o temprano, la compañía anunciase un DLC para el juego, como ya hicieron con la primera entrega de la saga. Ya es sabido que los contenidos descargables de la franquicia tienen una gran relevancia argumental, y en este caso valía la pena el riesgo por repetir la jugada.

Pero, para sorpresa de muchos, resulta que este contenido descargable se trata de una expansión independiente, al más puro estilo del reciente Uncharted: El Legado Perdido. La Muerte del Forastero es un juego propio y muy completo que, además, tiene la dura tarea de cerrar el argumento de la saga, o al menos eso han defendido sus creadores.En este nuevo capítulo de la franquicia encarnamos a Billie Lurk, uno de los personajes que ya se introdujo en los contenidos descargables del primer Dishonored, y que jugó un papel fundamental en la segunda entrega de la saga.

Curiosamente, Billie se propone un duro quehacer: dar con su mentor, Daud, y acabar con el origen de su sufrimiento: el Forastero. Así pues, la protagonista decide aventurarse por el barrio de Cyria – una zona de Karnaca que no habíamos visto antes – para poder cumplir con sus objetivos.

Ahora bien, entremos en materia, porque la historia parece tan simple como lo que acabo de contar, y realmente lo es. Arkane ha vendido el juego como el final de la trama presente hasta ahora, o, por lo menos, el desenlace de la historia de los personajes que conocemos hasta el momento (algo más lógico, he de decir).

La verdad es que el argumento de La Muerte del Forastero es tremendamente flojo, y posiblemente sea lo peor de la obra. No es un desastre, ni mucho menos, pero carece de sentido alguno. Para empezar, desde el primer momento en el que Billie y el Forastero comienzan a hablar, la trama pierde toda coherencia. ¿Por qué el hombre de ojos negros le da poderes a Billie si, desde el inicio, él sabe cuáles son las motivaciones que mueven a la protagonista?Y como esto, bastantes cosas más. El personaje de Billie es más que correcto, pero no se profundiza en ella lo suficiente. Ocurre lo mismo con Daud y su relación con la protagonista. El asesino tuvo su momento de esplendor con los DLC’s del primer Dishonored, donde se ahondó de una forma brillante en el personaje, pero en La Muerte del Forastero no he sentido ningún vínculo con él más allá de lo que ya sabía del mismo gracias a los juegos anteriores. Sin embargo, eso no justifica que esta entrega no ofrezca alguna motivación sobre el personaje o su relación con Billie. Para que nos entendamos, todo resulta algo escaso.

No sé, la verdad es que la idea sí es interesante, pero su ejecución no. Propone conceptos nunca antes vistos en la saga, como la secta que creó al Forastero, pero, lamentablemente, apenas se profundiza en ella o se explica qué cosas les mueve o qué les ocurrió para terminar en el estado que presentan en la aventura. Lo mismo pasa con la mayoría de “objetivos” a los que acecharemos, todos con una conexión en común que, al final, tampoco termina siendo algo increíble debido a que no se desarrolla lo suficiente.

Dejando de lado todo esto, que solo se trata de un problema de falta de desarrollo, lo que realmente no me ha hecho demasiada gracia es el final en sí. Es cierto que la saga nunca ha contado con los mejores guiones de la historia, pero el desenlace no me ha resultado, ni mucho menos, satisfactorio como para suponer el final de la propiedad intelectual. Es más, por lo que Billie comenta, lo considero más abierto que cerrado.

Es una lástima que no se haya hecho el hincapié necesario en la figura del Forastero, un personaje que está ahí desde el primer momento, pero que nunca ha desarrollado todo el potencial que tenía. Quién sabe, quizás en futuras entregas se vuelve a tratar este tema, porque, las cosas como son, muchas de las cosas que se añaden al lore de Dishonored en esta expansión son realmente interesantes.Es en términos jugables donde La Muerte del Forastero brilla como él solo. La principal novedad son tres nuevos poderes, los cuales reemplazan a los que ya conocíamos de las anteriores entregas. Los debutantes son desplazar, con el que podremos elegir el lugar al que queramos teletransportarnos, y usarlo de forma estratégica; presagio, el cual nos permitirá ver a los enemigos a través de las paredes, pero también sus rutas y los objetos que haya en el mapa, teniendo la posibilidad de marcarlos para que no desaparezcan (hay un límite para marcar, como es lógico), y, por último, semblanza, con el que seremos capaces de hacernos pasar por un personaje en concreto, siempre y cuando el cuerpo no sea descubierto.

A esto hay que sumarle una vital diferencia, y es que el maná se regenera automáticamente, y ya no requiere de viales con los que recargarlo, algo que solamente está presente para recuperar la salud. Además, el título suma una amplia variedad de herramientas que debutan en esta entrega, como la mina gancho – esta es una maravilla, ya que la podemos usar de forma letal o sigilosa –, un gran repertorio de flechas o un dardo electrizante, y otras más clásicas como la espiral cortante.

Como ya es costumbre, podremos usar todos estos objetos a nuestro gusto, y optar por el estilo de juego que queramos, ya sea de forma sigilosa o violenta. Lo bueno de este Dishonored es que no hay restricción alguna por la forma de jugar. El hecho de que aniquiles a todo ser viviente no hará que obtengas un final diferente. Esto es bueno y malo a partes iguales. Es bueno porque, probablemente, ofrece más libertad a la hora de disfrutar de la aventura. Es malo porque, quizás, elimina el factor de aprovechar las sombras que siempre ha estado tan presente en toda la saga.

Es cierto que resolver la historia con dos simples decisiones tampoco es la mejor forma, y quizás habría estado bien otro sistema para vincular nuestras acciones al desenlace del argumento.Como los añadidos siguen estando presentes, también contaremos con una nueva espada que es capaz de dar golpes de vacío, unos ataques más letales que lanzarán a nuestros enemigos por los aires y nos permitirán realizar combinaciones aún más impresionantes.

Una cosa que, sin embargo, no me ha terminado de gustar, como ya ocurrió con Dishonored 2, son los talismanes. Esta entrega no cuenta con runas para subir de nivel por motivos argumentales, pero los talismanes no son capaces de cumplir la necesidad de aquellos objetos con los que podíamos comprar habilidades. Es cierto que algunos talismanes son interesantes, pero solo he encontrado realmente útiles algunos de ellos, como el que otorga una nueva barra de magia a Billie.

A su vez, las misiones secundarias desaparecen para dar lugar a los contratos, unos pequeños objetivos realmente interesantes con los que podremos ganar dinero y que ofrecen más longevidad al título. Solo hay dos de ellos que tienen una explicación/indicación en el mapa algo engorrosa, aunque no es algo que radique en la experiencia de juego (de hecho, a medida que jugaba el título y este recibía actualizaciones, vi cómo algunos indicadores que antes no señalaban ciertos contratos terminaron añadiéndose, por lo que siempre es un plus que se agradece). Pero, con todo y esto, he de decir que me ha parecido una forma estupenda de sustituir a las misiones secundarias, porque, se mire como se mire, aunque estos contratos no tengan una profundidad increíble a nivel argumental, son tareas atrayentes y que requieren de bastante habilidad en algunas ocasiones.Así pues, lo que más se puede destacar es que la fórmula sigue funcionando, ¡y de qué manera! Se trata de una jugabilidad realmente interesante y entretenida, en la que el jugador puede hacer todo lo que quiera e ir a cualquier sitio que desee. Y para hacer esto aún más interesante, cada uno podrá hacerlo como él prefiera o vea más conveniente según qué situaciones.

Y no se puede hablar de Dishonored sin hacer referencia a su espectacular apartado técnico, sobre todo en lo que se refiere al diseño de sus escenarios, repletos de caminos y posibilidades que permiten a la persona a los mandos afrontar la situación como él quiera. Me gustaría mencionar, especialmente, la misión del banco, ya que estamos delante de un capítulo que tiene, sin problemas, más de 5 o 6 soluciones diferentes, y todas muy distintas entre sí.

A esto hay que añadirle el fantástico apartado artístico con el que cuenta el juego y la saga en general. Su forma de recrear escenarios y personajes se ha vuelto sencillamente única, y la manera en que están modelados los protagonistas ofrece muchísima personalidad al conjunto.

Además, en la aventura se visitarán escenarios muy variados entre sí (y solamente uno reciclado de Dishonored 2, pero con bastantes cambios), por lo que no nos aburriremos de ver cosas nuevas. Quizás no son tan impactantes visualmente como los de la segunda entrega, pero se adecúan sin problemas a lo que ocurre en el argumento y siguen desprendiendo un sello magnífico.

También me gustaría destacar el rendimiento de la expansión en PC, puesto que todos los problemas con los que contó Dishonored 2 en su lanzamiento han desaparecido. El juego, bajo mi experiencia, ha funcionado en Ultra, a 1080p y a 60 frames por segundo sin dificultades, cuando con su secuela tenía una tasa variable entre 30 y 45 fotogramas. Para más inri, el título cuenta con más efectos gráficos, como optical flares con las luces y llamas, así como partículas en determinados ataques o momentos que lo requieran.De forma sonora tenemos que decir que la música es más que correcta, aunque no destaque demasiado. Es una lástima que este apartado no se haya potenciado tanto como antaño, con temas muy memorables que también generaban un distintivo musical en esta franquicia. Sus efectos de sonido también cumplen, y algunos, como los generados por los golpes de vacío, están muy bien realizados. Aunque no sea un apartado increíble, hay que reconocer el gran trabajo que se ha llevado a cabo a la hora de crear sonidos para cosas que solo existen dentro del universo de Dishonored.

El doblaje, en cambio, sí que está muy bien. En la versión original contamos con las voces de Rosario Dawson como Billie, y de Michael Madsen como Daud, pero su versión al castellano es igual de buena. El título cuenta con un gran repertorio de voces muy diferentes entre sí, y como ya ocurrió con Dishonored 2, el trabajo vuelve a ser impecable. Si algo se le puede achacar, es que en algunos momentos – y rara vez ocurre, he de decir – hay un poquito de desincronización labial, pero nada que sea crucial en la experiencia de juego.

Y en cuanto a su duración, bueno, aquí encontramos la guinda del pastel. A mí me ha durado casi 18 horas, habiendo conseguido los 30 logros con los que cuenta la obra. Puedo afirmar que, sin problemas, esta duración se puede alargar a las 20 horas, y la rejugabilidad es un factor muy importante en esta franquicia, y en La Muerte del Forastero no iba a ser menos. Cada partida va a ser muy diferente a la anterior, sobre todo si tomamos caminos distintos para realizar las misiones. Como todo inmersive sim que se precie, estamos delante de un juego repleto de posibilidades que, pese a contar siempre la misma historia en cada partida que juguemos, propone experiencias totalmente distintas y, evidentemente, muy satisfactorias.

Análisis basado en la versión de PC perteneciente a Steam.

Dishonored: La Muerte del Forastero es una gran extensión de su secuela. Es una lástima que argumentalmente tenga tantos fallos y no esté a la altura, y que el supuesto desenlace de toda la saga sea tan pobre y poco motivador. Sin embargo, esto es algo que se termina viendo solventado por su tremenda jugabilidad y libertad a la hora de afrontar las misiones, su rico diseño de niveles, su impecable apartado artístico o su maravillosa rejugabilidad. Si la industria sigue apostando por estas experiencias menores (de tan buena duración), más jugadores podrán probar las maravillas que ofrece este mundillo.

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