Bienvenido a casa, querido cazador

Análisis de Bloodborne

Por Oaky el

From Software ha sabido ganarse el cariño de muchos jugadores con la saga Souls. Desde Demon’s Souls hasta Dark Souls II, sus desarrolladores han creado un nuevo estilo de juego con sabor a los títulos que se podían ver en las consolas de la vieja escuela, junto con elementos contemporáneos y efectivos.

Este año han querido sorprender con su nueva colaboración con Sony, que en este caso, se trata de una secuela espiritual de los Souls lanzados hasta la fecha. El resultado se llama Bloodborne, y a día de hoy, es una de las mejores razones para hacerse con una PlayStation 4.

Bloodborne 2

Toca noche de cacería en la gran Yharnam, pueblo que una vez brilló con gran esplendor, pero que ahora se encuentra sumido en una epidemia que infecta a los ciudadanos y los vuelve locos o los transforma. Alguien debe arreglar esto, como es lógico, por lo que en este momento entran en escena los cazadores, un grupo de personajes que luchan por mantener el orden en esta noche eterna, con el objetivo de solucionarlo todo. Nosotros, como es obvio, encarnamos a un cazador novato que, poco a poco, va subiendo de nivel para ocuparse él solo del problema en cuestión.

Bloodborne, como todos los Souls, no es un juego que destaque por su argumento, pero sí es algo notable el hecho de que From Software ha querido hacer más hincapié en el guión que antes. Aunque es una historia sencilla, la mayor parte de sus detalles se cuentan en las misiones secundarias y en los personajes vivos que habitan Yharnam y alrededores, más que en la superación de jefes finales y zonas. Y la verdad es que es muy asequible acceder a todos estos pequeños pedazos de argumento que nos cuentan la historia del juego, además de ser muy interesante.

De hecho, gran parte del esquema jugable hace uso de estas pequeñas misiones secundarias, las cuales están más camufladas de lo que deberían, y quw en ocasiones son algo enrevesadas y requieren del uso de una guía para poder completarlas. Un ejemplo que podemos poner es el de Alfred, un caballero muy similar a Solaire de Dark Souls, que lucha por una causa justa en el Juramento de los Ejecutores para eliminar al último Sangrevil del mundo de Yharnam. Esta es una de las historias secundarias que amplían el argumento general del juego de una forma excelente, a pesar de estar algo escondidas.

Bloodborne 3

Es jugablemente donde muchos querrán dar especial atención al juego. La saga Souls nunca se ha caracterizado por ser demasiado fácil, son títulos desafiantes, difíciles, pero gratificantes cuando conseguimos vencer al jefe final de turno. Bloodborne no es diferente a lo conocido, pero es más asequible que sus predecesores, busca llegar a un nuevo público y que éste pueda manejarse con los mandos, y lo consigue.

Hay que destacar que el juego tampoco es fácil, en absoluto. Tiene, como todo buen juego de From Software, alguna que otra cosa bastante difícil y muy rebuscada para conseguir la ira del jugador a los mandos.

Las principales acompañantes del protagonista son sus dos armas, una a cada mano. Por regla general, en la mano derecha habrá un arma cuerpo a cuerpo, mientras que en la izquierda nos encontraremos con otra de fuego, aunque esto no es siempre así. ¿Por qué semejante cambio? ¿Por qué no hay importancia para la defensa y los escudos? Simplemente porque Bloodborne es un juego ofensivo, y no se apoya tanto en la estrategia y la defensa, busca que el jugador cace a sus presas. Se puede esquivar, y será una de las acciones que más se usen a lo largo de la historia, pero con las armas de nuestro personaje es posible realizar infinidad de combos.

Por ejemplo, el arma de fuego no solo sirve para eliminar a los enemigos a distancia, también ayuda a realizar contraataques a nuestros contrincantes más duros. Por otro lado, el arma cuerpo a cuerpo tiene dos posiciones diferentes, una letal y de corto alcance, y otra con menos daño pero más distancia. El tema es que se pueden encadenar combos con ambas posiciones para conseguir unos ataques letales que dan muchísima variedad a los combates y al propio sistema de juego.

Bloodborne 4

Para subir de nivel habrá que ir a El Sueño del Cazador, una «base» donde una muñeca nos espera para poder usar los ecos de sangre – que tienen la misma función que las almas de Dark Souls – para subir las diferentes aptitudes, como la vitalidad, la resistencia o la fuerza. Allí también se podrán adquirir diferentes objetos, como balas o cócteles molotov.

Una de las grandes novedades de Bloodborne es la lucidez, elemento fundamental del título. Ésta se conseguirá por medio de diferentes objetos y cuando descubramos a un jefe final y lo eliminemos. Gracias a ella, se podrá hablar con la muñeca que sube de nivel al protagonista, pero también dejará acceder al uso de la pequeña campana que inicia las partidas cooperativas en el juego. Y hablando de esta función online, aunque en ocasiones el emparejamiento de jugadores lleve más tiempo del debido, o haya demasiado lag, la experiencia de jugar con desconocidos, compenetrándose a la perfección en los combates, es fantástica.

Por último, queda mencionar a las debutantes Mazmorras Cáliz. Se puede acceder a ellas en un determinado momento del juego en el que, con un Cáliz, se abre una mazmorra aleatoria para cada jugador. Todas tienen un esquema muy parecido, y según se aumente de nivel, la dificultad de las mismas también se incrementará. Se basan en pequeños niveles donde hay que recorrer diferentes zonas hasta llegar a una palanca que abre la puerta del jefe de ese nivel. Cuando el jefe es derrotado, se puede acceder a un nivel inferior más grande que el anterior, y así sucesivamente. La verdad es que es una opción muy interesante, ya sea a la hora de farmear y conseguir más elementos, o para expandir las horas de juego de Bloodborne, algo que hace sin problemas, ya que son muy entretenidas y desafiantes. Por si fuera poco, cuentan con enemigos completamente exclusivos para ellas que en la historia principal no tienen acto de presencia.

En sí, Bloodborne aporta algunas novedades al esquema jugable presente en la franquicia. Sigue apoyado en las mismas bases de siempre, y aunque en ese aspecto no innove demasiado, la experiencia que ofrece a los mandos es muy gratificante.

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Técnicamente es donde el nuevo juego de From Software puede flaquear un poco. El apartado artístico sigue siendo marca de la casa, y Bloodborne da constantemente la sensación de acceder a Anor Londo en Dark Souls. Todos los escenarios del título tienen una potencia y una belleza visual impresionante, elemento que se agradece muchísimo a la hora de introducir al jugador en esta Londres victoriana con tanta personalidad.

Sin embargo, son las texturas del juego las que no destacan. Algunas son de una resolución muy baja, o no cumplen las expectativas. Aunque esto no sea algo constante, sí que rompe con el universo tan bien cuidado que se ha creado expresamente para el juego. Aún así, tiene cosas curiosas, como las físicas de la ropa de los personajes, que se mueven en reacción al viento o los movimientos del protagonista.

Otro pequeño fallo es la tasa de frames. Bloodborne funciona a 1080p y 30fps por segundo, pero la bajada de éstos últimos es muy considerable en determinadas secciones del juego. De hecho, son tan pronunciadas, que a veces el título se queda colgado en un fotograma durante un par de segundos, con sonido de fondo incluido. No es algo muy habitual, pero cuando ocurre, resulta muy molesto visualmente y a nivel jugable, ya que entorpece la experiencia.

Bloodborne 6

De forma sonora, Bloodborne tiene muchas cosas buenas. Para empezar, es el primer título de la saga que cuenta con un doblaje al castellano, y la verdad es que éste tiene un nivel de interpretaciones excelente para cada uno de los personajes. Junto a esto, por si fuera poco, todos los sonidos para las armas y los monstruos gozan de un realismo fantástico, consiguiendo, en ocasiones, lo que pretenden, tener miedo a nuestros contrincantes o al jefazo de turno.

La banda sonora no destaca. Es más, la mayor parte del juego se disfruta con sonido ambiente. Son los jefes finales los que cuentan con un tema escogido para cada uno, que aunque no sean una maravilla, sí que consiguen introducir en la situación al jugador, algo que ofrece mucha tensión al combate.

Para finalizar, comentar la duración de lo nuevo de From Software. Es un juego que depende mucho de la persona que esté a los mandos, ese es el principal factor que determinará una duración u otra. Terminar la historia principal puede llevar alrededor de 30 ó 40 horas, si el juego se hace más difícil de la cuenta, puede que 50, pero es mucho más pequeño que Dark Souls en cuanto a su mapa y escenario, por lo que la duración no debería variar mucho. Si queremos completar el juego al 100% y descubrir todos sus secretos, la cifra puede ampliarse, sin problemas, a las 60 horas. Una experiencia muy disfrutable que se hará duradera.

Bloodborne es, sin duda alguna, la mejor razón que hay a día de hoy para adquirir una PlayStation 4. Es cierto que tiene fallos técnicos que pueden entorpecer un poco y que no destaca en innovación respecto a títulos anteriores, siendo su base jugable sigue siendo la misma. Sin embargo, es una experiencia fantástica y muy asequible para los nuevos jugadores de la saga, por lo que merece ser disfrutada.

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