Doble o nada

Análisis de Army of Two: The Devil’s Cartel

Por Juanjo el

Si hay que destacar algo de esta generación de consolas son los fantásticos modos en línea que acompañan a varios títulos multiplicando la diversión y duración que proporcionan. Y sin duda alguna, el multijugador cooperativo se ha convertido en un factor importante para varios jugadores a la hora de escoger un juego. Jugar con un amigo es doblemente divertido.

La saga Army of Two se basa en el cooperativo, el protagonista absoluto desde el primer juego que tan buenos resultados ha dado, aunque estos juegos hayan  pasado algo desapercibidos.  Y tras dos entregas en PlayStation 3 -la segunda además en PSP-, nos llega la tercera entrega sin demasiados cambios, pocas novedades, pero con la misma acción frenética durante todo momento.

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En Army of Two The Devil’s Cartel continuaremos con la historia vista en las dos últimas entregas pero bajo la perspectiva de dos nuevos protagonistas, Alpha y Bravo, aunque no faltaran para la cita Rios y Salem, héroes de los títulos predecesores y que contarán con un papel importante en el argumento. Recorreremos con estos dos personajes cargados de mucha acción y testosterona varios lugares de México con la misión de acabar con uno de los peligrosos cárteles de droga y su líder Esteban Bautista, La Guadaña.

La trama no es nada del otro mundo, una excusa para que haya tiroteos allá por donde vayamos. En la segunda mitad del juego es cuando la historia se pone interesante a partir de giros esperados, traiciones y momentos que parecen extraídos de una película de Hollywood, pero no termina de cuajar.

Eso sí, desde el primer momento estaremos disparando sin cuartel a todo enemigo que se nos cruce en nuestro camino, ya sea jugando solo o en compañía. Esto último es la seña de identidad del juego, disfrutar de la campaña completa de forma cooperativa en la misma consola a pantalla partida u online, que sin duda es lo más recomendable y lo que hace el juego doblemente divertido.

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Tendremos algunas acciones cooperativas como reanimar al compañero herido, ayudar al otro a alcanzar alguna zona, asaltar alguna habitación o cubrirle mientras intenta flanquear al enemigo entre otras. Y no sólo se puede hacer esto jugando con un amigo, sino que incluso en el modo individual se pueden hacer perfectamente gracias a la buena IA de nuestro compañero, que en ningún momento será un estorbo. Algo que no se pude decir de los enemigos, que aunque nos ponen en varios aprietos durante el juego, no destacan por su inteligencia.

Y es que en este juego, si quieres permanecer con vida es esencial usar el buen – y fácil- sistema de coberturas que ofrece. Incluso en los niveles de dificultad más bajos en ocasiones estaremos en apuros, y es que nuestro personaje no es una esponja que absorbe las balas como en otros juegos, de ahí la importancia de las coberturas.

Como buen referente de la acción cooperativa tendremos a nuestra disposición órdenes básicas para nuestro compañero si jugamos solo, como por ejemplo que nos cubra, que lance una granada, que nos aúpe para llegar a algún lugar o que abra alguna puerta. Órdenes sencillas que podemos evitar si jugamos con algún amigo y usamos el imprescindible chat de voz que funciona bastante bien.

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Durante la lineal campaña nos encontraremos algunos puntos de bifurcación, donde los dos personajes se dividirán para lograr objetivos distintos o alguno en común como vimos en las anteriores entregas. Podremos escoger qué camino o función escoger. Controlar la ametralladora de un helicóptero, ayudar a nuestro aliado a llegar a algún punto cubriéndole con un rifle de francotirador o conducir un vehículo serán algunas de estas tareas.

Tantos tiroteos y enemigos tienen su recompensa, y es que cada vez que derrotemos a algún enemigo o hagamos acciones cooperativas sobre ellos nos darán puntos de experiencia con múltiples usos.

Uno de ellos es una novedad que se ha incluido en Army of Two The Devil’s Cartel, el modo aniquilación, donde cada uno de los personajes podrán activarlo una vez que se llene una barra y hará que seamos invulnerables durante un tiempo, nuestras balas sean explosivas y tengamos munición infinita. Y si lo activan ambos jugadores a la vez, resulta doblemente efectivo. Un espectáculo. Además, le da al juego un toque más gore ya que podremos desmembrar a nuestros enemigos, algo que ha hecho que el juego haya sido censurado en Alemania.

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Estos puntos también los podremos usar para comprar y mejorar armamento. Tenemos un arsenal de armas para desbloquear a medida que vayamos subiendo de nivel con la experiencia: fusiles, francotiradores, escopetas… Y no queda ahí la cosa, sino que además tendremos a nuestra disposición para cada arma un buen número de accesorios de todo tipo, haciendo que el parecido de un arma modificada al original sea pura coincidencia. Aparte de un cambio estético, con los accesorios cambiaremos bastante los atributos de cualquier arma. Para la parte estética tendremos bastantes camuflajes, desde el verde militar hasta el dorado.

Y no solamente la personalización está en las armas, sino que también podremos cambiar el equipamiento del personaje de manera estética. Tenemos varios trajes para comprar, así como bastantes máscaras –algunas extraídas de varios juegos de Electronic Arts- y tatuajes.

Completar el juego nos llevará en torno a las 8 o 10 horas, una duración estándar para este tipo de título. Eso sí, no hay elementos que nos inviten a rejugarlo como coleccionables, tenemos un sistema de marcadores para cada misión donde podemos batir al resto de marcadores según nuestra puntuación, pero no es motivo suficiente para una segunda vuelta al juego. Quizás un multijugador competitivo, que sí vimos en la segunda entrega de la saga y no regresa aquí, o misiones adicionales cooperativas añadirían más horas de juego.

Todo esto bajo el motor Frostbite 2 de DICE y que ya hemos visto en otros juegos como Battlefield 3, aunque Army of Two The Devil’s Cartel no es el mejor ejemplo de lo que es capaz el motor en las consolas actuales.

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No tenemos modelados de personajes perfectos, ni siquiera los de los protagonistas, son aceptables. El nivel de las texturas y algunos detalles flojea bastante, aunque por otro lado tenemos buenos efectos de iluminación, de explosiones y de humo.

Pero la principal razón del uso de este motor en el juego es la posibilidad de tener entornos y objetos destruibles. Muy bien implementado,  podremos destruir la mayoría de barreras u objeto que sirvan de cobertura, así como algunas partes de edificios. Donde mejor veremos esta destrucción será en el modo Aniquilación, que al ser las balas explosivas derribaremos cualquier objeto al que disparemos.

El sonido de las armas en líneas generales es bastante bueno, pero sin llegar a destacar. Al igual que otros efectos de sonido como explosiones o de las destrucciones del entorno. Algo que sí destaca es el doblaje al castellano, algo a los que nos tiene acostumbrados Electronic Arts en sus shooters.

Army of Two: The Devil's Cartel divierte como sus anteriores entregas, un juego de acción directa sin un complicado argumento, contando con un cooperativo más que notable. No llega a sorprender ni innovar a estas alturas, pero cuenta con elementos para ser uno de los mejores shooters en tercera persona para PlayStation 3. Más libertad durante la campaña, un mayor peso del argumento y una mayor rejugabilidad harían de esta entrega de Army of Two un juego más que notable.

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